El jujeño Luis Cazón llegó a Mendoza en 1996. Deambuló durante dos décadas sin que su familia supiera de él. Hasta ahora.

Después de 22 años de andar perdido en Mendoza recuperó a su familia

Luis todavía no sonríe. Le cuesta aflojarse. Son muchos años de soledad, de ausencia, de andar sin rumbo. 22 años son. El jueves rodeado de una de sus hermanas, de una tía, de su sobrinita nacida hace poco, le resulta extraña. La alegría es un sentimiento extraño.

Luis Alfredo Cazón, nacido en "Siempre buscamos que el paciente vuelva a su casa y en el caso de Luis nos da mucha felicidad porque ha habido una muy buena aceptación familiar " (Natalia Ponce, psiquiatra de El Sauce).

Con los tíos, la hermana y la sobrina de 8 meses

Con ayuda de la intendencia del pueblo jujeño de Santa Clara y con esfuerzo propio, parte de la familia de Luis vino a buscarlo. Su tía Claudia Quispe dice "lo vi por última vez cuando él tenía 16 años. No sabíamos nada de él. Una vez un camionero le dijo a su madre que Luis había hecho una vida nueva acá y no quería volver. Para nosotros reencontrarlo fue una emoción muy grande y su madre está muy ansiosa por verlo".

Lorena Cazón tiene 27 años y es hermana de Luis. "No me acuerdo de él, yo era muy chica cuando se fue", dice, mientras sostiene en brazos a Valentina, una sonriente beba de 8 meses, la primera sobrina que conoce Luis.

Pedro Galván, su tío, analiza mientras tanto cuál será el camino más conveniente para regresar a Jujuy, el más rápido y directo, para que Luis y su madre se puedan reencontrar después de 22 años de ausencia.

En Santa Clara lo espera su mamá

Luis Alfredo Cazón dejó la localidad de Santa Clara en 1996, cuando tenía 16 años. Viajó hacia Mendoza con un amigo, mayor de edad, para trabajar en la cosecha como obrero golondrina, uno de los cientos que llegan todos los años.

Así partía junto con un amigo a la provincia de Mendoza para trabajar en la cosecha de uva. Atrás dejaba su hogar, a su madre, sus hermanos y esa tierra que lo vio nacer. Viajó persiguiendo mil sueños, con ansias de progreso y lejos estaba de pensar que la vida le tenía deparada una dura prueba.

El amigo de Luis regresó a Jujuy después de la vendimia y dijo que su amigo se había quedado en Mendoza trabajando.

Desde ese momento las averiguaciones que hizo su madre, Francisca Solana Ortiz, no dieron ningún resultado... Hasta ahora.

Fuente: Diario UNO de Mendoza

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Pura emoción. Luis es abrazado por la tía Claudia. El tío Pedro sonríe y la hermana Lorena, con Valetina en brazos, observa conmovida. Foto: Horacio Rodríguez / Diario UNO. 
Pura emoción. Luis es abrazado por la tía Claudia. El tío Pedro sonríe y la hermana Lorena, con Valetina en brazos, observa conmovida. Foto: Horacio Rodríguez / Diario UNO.