Los 47 discapacitados que están internados allí serán albergados en tres hogares pequeños para revincularlos con su entorno social inmediato. El Ministerio de Desarrollo Social prepara una serie de cambios entre los que está la decisión de no internarl

Desarmarán a fin de este año el instituto Jorba de Funes

Por UNO

Carina Luz Pé[email protected]

Los 47 discapacitados que viven desde hace décadas en el instituto Jorba de Funes, situado en Guaymallén, serán trasladados a pequeños hogares, de forma tal de terminar con el modelo de internación como si se tratara de enfermos.

Los planes del Ministerio de Desarrollo Social son los de formalizar a fin de año el cambio para poner en práctica un nuevo modelo de asistencia a los discapacitados, es decir, anclar todas las acciones de contención en la comunidad de origen de la persona: el barrio, la escuela y, también, los lugares de recreación como la plaza o el club, para lograr así una integración real con su entorno inmediato.

En febrero, el Defensor de los Discapacitados, Juan Carlos González, organizaciones civiles denunciaron maltratos hacia los internados, además de presunto abuso sexual, desnutrición y fallas serias en la infraestructura del Jorba de Funes, y de otros hogares contratados por el Estado para esta tarea.

Esa denuncia derivó en una investigación sumaria realizada por la Fiscalía de Estado contra el Ministerio de Desarrollo Social. En el área conducida por Cristian Bassin comprometieron una serie de modificaciones sobre el sistema de atención de los discapacitados, que está en pleno proceso de desarrollo.

Además, como resultado de la investigación, fueron separados los responsables de conducir el Jorba y miembros de la Dirección de Discapacidad, fundamentalmente, por incumplir con los controles necesarios sobre dichas instituciones, aunque aún la Fiscalía no ha concluido con el caso, ya que falta determinar si hubo algún delito.

También como consecuencia de la visualización del tema, la Subsecretaría de Familia procedió a auditar los 20 hogares donde residen discapacitados, tras lo cual se desvinculó de cuatro con los que tenía convenio: uno de Guaymallén, dos de San Martín y otro de Las Heras.

El resto fue intimado a realizar mejoras para continuar siendo prestadores del Estado. En paralelo, fue creado un equipo de auditores integrado por administrativos, psicólogos, trabajadores sociales y expertos en niñez a fin de realizar dichas evaluaciones sobre la calidad de la atención.

Incluso, se formalizaron convenios escritos con todos estos hogares, algo que en muchos casos faltaba porque el discapacitado era subsidiado en forma directa e individual.

El nuevo sistema“El cambio señala que los centros para atender a un discapacitado debe ser la familia y la comunidad, que el quiosquero, el verdulero del barrio conozcan al chico, que salga de paseo, es decir, que pueda interactuar con el resto de las personas de su entorno y no estar más escondido y aislado en un centro de internación como el Jorba”, explicó el subsecretario de Familia, Osvaldo Pedrosa.

Para lograr este objetivo, es primordial capacitar a la familia y a esa comunidad próxima al discapacitado para evitar, por un lado, el abandono social y, por otro, que los cuidadores no sufran de estrés extremo, principal causa de las licencias por enfermedad presentadas por el personal que trabaja en este tipo de especialidad.

“El Jorba será desarmado, no queremos que los centros de atención de discapacitados sean depósitos de personas. Y ese cambio ha empezado a gestarse con la creación de centros de alfabetización, como el que ya funciona como taller dentro del propio Jorba. Allí encontramos que algunos chicos se habían olvidado que sabían escribir. También salen de paseo al Le Parc o al shopping”, comentó el funcionario.

Tres hogaresEste tipo de actividades es la primera parte de la estrategia. La segunda es el traslado propiamente dicho a tres pequeños hogares, de 12 personas cada uno, pero con el cuidado de respetar los vínculos desarrollados durante muchos años de convivencia en el Jorba y, por supuesto, teniendo en cuenta el grado de complejidad de las discapacidad para contenerlos también desde el punto de vista médico.

El primer hogar estará ubicado en Guaymallén y el segundo, en un edificio del Ministerio de Desarrollo Social en calle Ayacucho, que requiere de reparaciones y adecuación para la tarea asignada. El tercero aún queda por definir el lugar donde será abierto.

Existe un pedido de la Red de Madres de Discapacitados y otras organizaciones que presentaron una propuesta el 6 pasado para reabrir el centro San Vicente de Paul para albergar los casos más complejos del instituto.Sin embargo, la aspiración máxima del Gobierno es alcanzar a largo plazo una meta más abarcativa: que estos chicos no sean tratados en sitios para discapacitados, sino integrados a la sociedad desde la cuna, por ejemplo, asistiendo a la misma escuela que un chico sin retraso mental, para que todos los mendocinos aprendan a interactuar con la comunidad que los rodea y viceversa.

Aún falta definir qué destino tendrá el edificio del Jorba, ya que en el proceso de transición se han ido realizando arreglos y aún es funcional.