Mendoza Jueves, 8 de agosto de 2013

De La Nación por las historietas: "Hay provincias que no están preparadas para estos contenidos"

Así lo interpretaron desde el Ministerio de Educación, aclarando luego que "el material de calidad literaria sirve para favorecer el aprendizaje y no para dañar los preceptos y creencias de las comunidades".

Por Cecilia Osorio

osorio.cecilia@diariouno.net.ar

El Ministerio de Educación de la Nación decidió que en las bibliotecas escolares permanezcan los libros que llegaron a algunas secundarias mendocinas, y que fueron criticados por docentes que los consideraron “pornográficos” y “poco apropiados para adolescentes”.

Ante la consulta de Diario UNO, que en su edición de ayer hizo público el tema, las autoridades del organismo nacional expresaron –en sintonía con lo expuesto por la Dirección General de Escuelas– que el “material no es de carácter obligatorio” y serán los docentes quienes deban evaluar “la pertinencia y el abordaje pedagógico en el aula”.

Al margen del comunicado oficial, desde el área de Prensa de Educación habían interpretado anteriormente que “hay provincias que no están preparadas para estos contenidos”, los cuales son parte del Operativo de Entrega de Libros, seleccionados por un grupo de escritores de todo el país y que se suman a otros tantos textos que desde el Gobierno de Cristina calificaron de “muy buena calidad”.

Con la discusión se abrió un debate más profundo: de un lado se posicionaron los que prefieren una “escuela cerrada” a este tipo de textos, porque opinan que las instituciones educativas no son el ámbito apropiado para su difusión, y en otro extremo se pusieron los que aceptan una “escuela abierta”, en la que se incluyan estos contenidos para que los alumnos los debatan con el debido acompañamiento docente, ya que interpretan que el material grafica los distintos géneros de la trama literaria nacional que quizás de otro modo no lleguen a manos de los adolescentes.

Y este cruce de posiciones no fue ajeno al Ministerio de Educación de la Nación, cuyas autoridades explicaron que el material enviado, “de calidad literaria”, sirve para favorecer procesos de aprendizaje y no para “impactar negativamente o dañar los preceptos y creencias de las comunidades”, en clara referencia a la sociedad mendocina.

El docente debe aportar su criterio

Con El inspector Justo y otras historias, de Sanyú (del historietista Héctor Alberto Sanguiliano), se hicieron públicas las críticas, aunque en las redes sociales se habló también de Sin novedad en el frente, de Patricia Breccia, o Peter Capusotto, el libro de Diego Capusotto y Pedro Saborido, textos que también estaban en las cajas enviadas por la Nación a las escuelas locales.

Osvaldo Calvente, director de la secundaria Guillermo Villanueva, de Maipú, denunció a través de UNO la situación, y a su reclamo se sumaron otros de manera anónima. “Hay imágenes que denigran a la mujer. Una cosa es que lo vean los adultos pero esto es absolutamente pornográfico. No sé quién puede haber dicho que este es un material adecuado para la formación de un adolescente”, dijo el director.

El Gobierno nacional explicó que los libros fueron escogidos en 2010 por especialistas en literatura infantil y juvenil designados por cada una de las 24 jurisdicciones.

Según entienden desde el ministerio, los alumnos, guiados por un bibliotecario o por los profesores de distintas áreas, pueden recorrer la lectura desde distintos itinerarios posibles. Y nuevamente dejaron la responsabilidad en manos del personal docente.

Durante la mañana de ayer, funcionarias de la DGE otorgaron la posibilidad de que “en el proceso de integración de estos textos no incorporen para el acceso directo de los alumnos aquellos que consideran no apropiados”, y criticaron decisiones como la Calvente y otros profesores que expusieron el tema en las redes sociales en lugar de acudir a la dependencia respectiva del Gobierno local para expresar su descontento con los libros.

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