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José Luis Rodríguez, el reconocido y popular especialista en sexo aprovecha sus ratos libres para practicar sus pases mágicos

De la magia de la cama a la de las cartas

Ignacio Zavala Tellozavala.ignacio@diariouno.com.ar

Su homónimo es un cantante internacional conocido como El Puma. Y a través de sus columnas en Diario UNO y en sus participaciones en radio Nihuil es como que recomienda ser ese felino de las llanuras argentinas, pero en la cama. Sin embargo, allí no hay trucos que valgan aunque pueda haber “magia”. Quizás por eso el sexólogo José Luis Rodríguez también es mago.

La inquietud lo llevó a comprar su primer libro de magia en 1971 cuando tenía 11 años y desde entonces, siempre con ese perfil autodidacta, no paró hasta acumular más de 300 ejemplares en su biblioteca. Lo que él define como “una afición bastante entusiasta” también se alimentó de los espectáculos de magia a los que acudió siempre que tuvo oportunidad.

“Algo que me asombraba cuando acompañaba a mi abuelo a ver el programa Grandes valores del tango era que cada tanto aparecía René Lavand, aquel hombre que con una sola mano, la izquierda, hacía maravillas con las cartas”, recuerda. Y ese mago marcaría su vida ya que no sólo es su ídolo sino que ahora, entre turnos, conferencias, clases universitarias y columnas periodísticas, Rodríguez se especializa en trucos de cartas y monedas.

“La práctica es permanente. Cuando uno entrena la repetición va puliendo al maestro. Por eso el mazo de cartas me acompaña permanentemente en un bolsillo. Tengo en el auto y en el consultorio y cuando un paciente falta estoy con las cartas o las monedas en las manos”, grafica.

El profesional de perfil mediático agrega: “En los últimos 10 años me dediqué con asiduidad y empecé a incorporar algunas cosas de salón y escenario. No grandes ilusiones sino con sogas, pañuelos y demás”. ¿Y donde guarda todos su enseres? En su viejo maletín de médico, el que le regalaron cuando se recibió.

Pero su afición no queda relegada a las cuatro paredes de su consultorio sino que Rodríguez participa en encuentros solidarios con la asociación Magos sin Galera. “La red lleva la magia adonde no llega habitualmente, sea un comedor comunitario, la sala de niños de un hospital o un festejo del Día del Niño en una placita. Es solamente regalar magia porque mucha gente no ha tenido la oportunidad de ver estos juegos de cerca y de jugar como dice Lavand a ‘suspender la incredulidad’ por un rato”, cuenta entusiasmado.

“Me divierte mucho el asombro, el ver la cara de una persona cuando se concreta ante sus ojos el cambio de color de una carta o la aparición de otra en un lugar insólito”, detalla.

Pero no todo es fácil y divertido en la vida de este sexólogo-prestidigitador ya que “padece” en cierta forma su habilidad mágica. “Es clavado que no puedo ir a un asado si no llevo las cartas. Termino de comer y hago algunos trucos. Yo le llamo pagar”, remata entre risas.

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