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Ha crecido la demanda de cercos eléctricos y alarmas, sobre todo de quienes tienen planeado viajar y no quieren irse con tanto temor a que sus viviendas sean asaltadas.

De $7 mil a $10 mil hay que invertir para instalar sistemas de seguridad en las casas para disminuir robos

Por Julián Vinacourvinacour.julian@diariouno.net.ar

Para disfrutar de unas buenas vacaciones hace falta: un destino atractivo, buena compañía y, para muchos, la tranquilidad de dejar la casa protegida contra el delito. Por eso, los que planean viajar y no cuentan con un sistema de seguridad en sus propiedades optan por contratarlos. Y allí se suman gastos que pueden llegar a ser de entre $7 mil y $10 mil, según lo que el interesado busque.

Cerco eléctrico o cámaras de seguridad para controlar los movimientos hogareños son algunas de las modernas tecnologías que tienen cada vez más atracción para los clientes. La clásica alarma por sensor es otra alternativa que se sigue escogiendo. Este panorama es el que describen desde las principales empresas que se dedican al rubro de la seguridad en Mendoza. También aseguran que es inobjetable el incremento en la demanda de este tipo de dispositivos y no sólo de quienes tienen planeadas unas vacaciones, sino de quienes también han sufrido algún asalto en sus viviendas.

“Los clientes tratan de cubrir la parte exterior o perimetral, ya sea con barreras o pasivos infrarrojo. El pedido de esa clase de protección aumentó sustancialmente”, dijo Salvador Campagna, dueño de la famosa casa de alarmas ubicada en La Alameda.

“Otra opción muy requerida son circuitos cerrados de televisión para cubrir los perímetros o accesos con cámaras. En precios estamos hablando de $7 mil para un kit pequeño. Según la calidad y cantidad, los valores varían”, agregó.

Mauricio, de Seguridad Perimetral Mendoza, explicó: “Lo que hoy en día pide la clientela es un sistema de seguridad exterior”. Sin embargo, aclaró que “todo depende de lo que quiera invertir el cliente. A veces viene con la idea de colocar un sistema de cámaras, pero cuando escuchan que un paquete básico de 4 aparatos cuesta $10 mil pesos, cambian de opinión y acuden a lo más económico”.

Juan Godoy, propietario de Centuria Seguridad Integrada, explicó: “Dentro de lo que es seguridad electrónica, lo que más se pide es cerco eléctrico. Está de moda. No entienden muy bien cómo funciona, pero los satisface porque se puede instalar en cualquier lado. También piden cámaras para que las puedan ver por internet o por el teléfono, pero después no les terminan dando bola porque no tienen tiempo”.

El sistema de cámaras de seguridad funciona grabando en un disco duro (para mirar en cualquier momento), y reproduciendo en tiempo real a través del teléfono móvil. Las personas van llegando al domicilio y activan su sistema en el celular para observar la situación.

La vieja y querida alarma“En relación precio-calidad lo mejor es un buen sistema de alarmas. Es más conveniente, más fácil de instalar, más estético y encima se le puede agregar el cerco eléctrico el día de mañana”, aseveró Juan Godoy.

“Si bien es para cuando ya están adentro, porque funciona alertando con sonido, no ha pasado de moda. Se siguen mejorando los sistemas y eso la hace mantener vigente”, acotó Mauricio.

Ambas alternativas (cámaras de seguridad y alarmas) se “demandan cada vez más, sobre todo porque son complementarias, una es para observación y otra para disparo”, concluyó Campagna.

Acerca del uso legal de dispositivos con electricidad

7.800 voltios. A propósito del uso legal de cercos eléctricos, Juan Godoy, de Centuria Seguridad, explicó que en Argentina existen tres marcas que están homologadas. Funcionan con 7.800 voltios y están reguladas por las normas internacionales. El problema ocurre cuando las empresas que instalan este servicio no utilizan algunos de los modelos legalizados. En ese sentido, Mauricio, de Seguridad Perimetral, comentó: “Se debe usar materiales de primera calidad. Cuando contratás una compañía que no cumple con las normas y no está en orden, seguramente no tiene a los instaladores con ART y puede terminar siendo un problema para el propio cliente. Por eso deben chequear a quién contratan”.

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