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No son familiares de ninguna de las 17 víctimas quienes se acercan hasta el kilómetro 1.010 Ruta 7 para ver los restos de lo que fue la tragedia ocurrida el viernes. Gendarmes y policías custodian la ruta para evitar más accidentes. Fotos.

Curiosos se acercan a los restos que quedaron del micro de la tragedia en Ruta 7 y lo convierten en un santuario

Por Enrique Pfaabpfaab.enrique@diariouno.net.ar

Hay un intenso olor a ajo y la gente llega incesantemente. Dos mujeres y una niña ya han girado alrededor de los hierros retorcidos del ómnibus y ahora van revisando los pequeños montículos de restos dispersos que hay en las inmediaciones. Una de ellas los va removiendo con un palito. En uno de esos montones negros parece encontrar lo que buscaba. Saca la bombachita de una niña y un pañuelo, también ennegrecidos. Los agarra con  cuidado y las tres las llevan en improvisada procesión hasta lo que era el frente del ómnibus. Allí, junto a varios ramos de flores de plástico, ubica con enorme cuidado los dos trozos de tela. Una de las mujeres llora.
No son familiares de ninguna de las 17 víctimas fatales confirmadas que tuvo el choque frontal sucedido el viernes a las 17.44 entre un ómnibus de larga distancia y un camión que circulaba en contramano. Son sólo uno de  los cientos que han pasado por el kilómetro 1.010 de la Ruta 7 y se han detenido a ver las ruinas del micro, que están a un costado. “No sé. Vine porque quería ver. ¡Pobre gente!”, dice Julián, un muchacho de 25 años que está observando el interior del micro. Los curiosos murmuran entre ellos, señalan algo que les llamó la atención y vuelven a murmurar. Después tejen hipótesis sobre lo sucedido, cambian opiniones y creen tener una respuesta única. Un camión de Gendarmería Nacional y personal de esa fuerza están sobre la ruta tratando de que no se produzca otra desgracia. Impiden que la gente cruce caminando la ruta, que los autos no se detengan sobre la cinta asfáltica y que no disminuyan demasiado la velocidad. Uno de los curiosos señala algo y dice haber encontrado restos humanos. Quizás tenga razón. Pero lo que queda allí es irreconocible. En tanto en el Perrupato no se han producido altas. Los heridos que fueron internados allí siguen internados, salvo un traslado a la Clínica Francesa, no por razones médicas sino por una mejor cobertura de obra social. En el hospital de San Martín dicen que todos los pacientes están en buena condición física, pero que prefieren equilibrarlos emocionalmente antes de dejarlos ir. Por ahora el fiscal Martín Scattareggi no puede dar respuestas contundentes. Tiene hipótesis, algunas sostenidas con indicios más o menos sólidos y otras apenas son versiones. Por ahora sólo puede presumir que el conductor del camión estaba ebrio y puede estimar que hubo 17 fallecimientos. Pero las certezas sólo se las podrá dar el Cuerpo Médico Forense cuando complete estudios sobre todos los restos y se cuente con los ADN que permitan identificar los cuerpos.

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Lo que quedó del colectivo siniestrado es “visitado” a lo largo, a la vera de la transitada ruta nacional.
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