Mendoza Sábado, 25 de agosto de 2018

Cura local, en la mira de la Justicia de EE.UU. por abusos

Es el sanrafaelino Carlos Urrutigoity, quien habría regresado a Mendoza. Un documento de la Curia resulta clave

El sacerdote sanrafaelino Carlos Urrutigoity (54) es noticia nuevamente. Ahora figura entre los más de 300 miembros de la Iglesia Católica sospechados de abuso sexual por la Justicia de los Estados Unidos. Aparece en un informe difundido por la Corte Suprema del Estado de Pensilvania y sigue en funciones según el diario porteño La Nación, que se basa en correspondencia que le fue enviada al cura desde Paraguay a través del Arzobispado de Mendoza.

Carlos Urrutigoity puede leerse, entre otros nombres y apellidos, al final de la película En primera plana (Spotlight), de 2015, que ganó el Oscar al tratar el escándalo de pedofilia destapado en 2001 por un grupo de periodistas de Boston.

Urrutigoity está complicado desde 2003, cuando un muchacho lo señaló como quien abusó de él en la década del '90 en Pensilvania.

Años después, fue trasladado a Ciudad del Este, en la triple frontera paraguaya.

En 2008 fue nombrado número dos de la diócesis con el cargo de "vicario de la juventud". Pronto, a las denuncias por pedofilia se sumaron acusaciones por irregularidades en el manejo de los fondos de la diócesis.

Ayer, La Nación reveló que Urrutigoity es parte del informe de 1.356 páginas sobre una ola de abusos en la Iglesia Católica y que sigue en funciones aunque con año sabático.

Y lo documenta con un facsímil enviado "al presbítero Carlos Urrutigoity por los buenos oficios de monseñor M. Mazzitelli" (sic), en directa referencia a Marcelo Fabián Mazzitelli, obispo auxiliar del Arzobispado de Mendoza.

El envío está fechado el 12 de julio último, con membrete de la Diócesis de Ciudad del Este (Paraguay) y lleva la firma de monseñor Guillermo Steckling.

Y no solo eso. Steckling le avisa a Urrutigoity que le envió a través de esa autoridad de la Curia mendocina "una aclaración escrita sobre tus facultades sacerdotales".

Y además, "otro documento de varias páginas que llegó a mis manos la semana pasada (entiéndase a inicios de julio). Fue enviado a la oficina del arzobispo de Asunción, quien me lo entregó a mí. Tú verás cómo reaccionar", dedica Steckling antes de cerrar la misiva con un cálido: "Te deseo todo lo mejor para tu vida y tus estudios. ¡Bendiciones!". Esa segunda parte sería el informe de EE.UU.

Primeros años En su época de juventud, tras su salida del seminario, Urrutigoity fue trasladado primero a Córdoba, a otra sede de la congregación, y finalmente enviado a Winona, Estados Unidos, donde terminó los estudios y volvió a sumar nuevas denuncias de acoso.

Dice La Nación: "Mientras los lefebvristas eran excomulgados, el sacerdote mendocino llegaba a un acuerdo con el obispo de Pensilvania, James Timlin, para regresar a la Iglesia Católica y fundar su propia asociación, la Sociedad de San Juan. De acuerdo con lo que figura en el informe presentado la semana pasada, Timlin decidió pasar por alto una denuncia en la que se aseguraba que el cura 'tenía la costumbre de dormir en la misma cama' que los adolescentes. Urrutigoity afirmó que sólo lo hacía cuando faltaban camas, y prometió no volver a hacerlo. Pero un año más tarde, un enviado del Vaticano traía nuevas denuncias".

En su declaración en el juicio iniciado por el joven identificado como John Doe, "Matthew Selinger, otro adolescente que participaba en la Sociedad de San Juan" comprometió al sacerdote cuando habló de su comportamiento en un viaje escolar.

Esto dijo su hermano, que es abogado

El diario La Nación informó haber recibido de parte de un hermano del sacerdote Carlos Urrutigoity la misiva fechada en Paraguay y enviada vía Mazzitelli.

Ese documento certifica que el sacerdote cuenta con "facultades para ejercer el ministerio sacerdotal" dentro de la diócesis situada en la triple frontera. También le informan al sacerdote que el Obispado de Mendoza ya fue notificado de que el sacerdote se mudaría a Mendoza.

El hermano del sacerdote es abogado. Se llama Javier Urrutigoity y esto dijo a La Nación.

-(Mi hermano) No ha sido condenado ni sancionado, ni por la Justicia norteamericana, la paraguaya o por la canónica. En la Iglesia no hubo, tampoco, ningún proceso canónico formal que pudiera resultar en sanciones eclesiásticas. Tampoco hubo acusación de abuso a menores.

-¿Por qué fue denunciado?

-Para los fiscales norteamericanos que investigaron el caso de las denuncias se trataba de investigar supuestas "felonías" o "faltas", que prescriben en un año, no "delitos" o "crímenes", que prescriben en ese estado a los 10 años.

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