Por Mariana [email protected]
La tradicional pizzería De un Rincón de La Boca cumple 70 años de vida. En el local de calle Las Heras 485 de Cuidad se vende el clásico menú, que tiene sus fans no sólo entre mendocinos sino también entre turistas de todas partes.
El fundador del negocio fue don Arturo López, un jugador de fútbol porteño que, junto con dos socios y amigos, el 15 de abril de 1944 abrieron las puertas de este emprendimiento comercial. Luego, por las vueltas de la vida, López se quedó solo al frente del local, y más tarde, se casó con una mendocina, María Teresa, con quien tuvo dos hijos, Diana y Arturo.
En la actualidad, es Arturo (62) el responsable de que siga vivo el emblemático y popular negocio, que para su padre, quien ya falleció, empezó como un hobby.
“Yo estoy acá desde los 13 años, cuando arranqué limpiando y luego cocinando. Tengo miles de anécdotas, es toda una vida en la pizzería”, contó López mientras rememoraba la historia de su padre.
Así empezóY relató los orígenes del comercio: “Mi papá era oriundo de Buenos Aires y jugaba en el Club Atlético Lanús, hasta que se vino a los 19 años por un año a Mendoza, allá por el año ’40. Cuando estaba radicado acá jugó en Gimnasia y Esgrima y en Independiente”.
La especialidad de la media masa (ni muy fina ni tan gruesa), la salsa casera, el queso mozzarella y el inconfundible chimichurri o “veneno”, como algunos lo llaman, son características de la pizza que sale de De un Rincón de La Boca, que tiene más de 40 variedades.
“Mi padre era un enamorado de la cocina y trajo la receta de la masa de un amigo de Buenos Aires, y así empezó a hacer las pizzas. En esa época sus clientes eran la mayoría deportistas, entre ellos, jugadores de fútbol y boxeadores”, recordó el heredero de la segunda generación de pizzeros.
Los componentesEl nombre de la pizzería, según contó Arturo, se debe a que su padre era hincha de Boca y amante del Rincón de La Boca, ícono tanguero de la localidad porteña.
A través de los años por la pizzería pasaron miles de comensales, algunos se convirtieron en habitués y no dejan pasar la ocasión de comer una porción de pizza al menos tres veces por semana, otros la saborean al paso cuando por alguna razón frecuentan la zona.
Lo que no cambió con el tiempo es la esencia del producto. “El secreto es que todo proviene de buena mercadería, de primera, y la receta de la masa de mi padre, que es lo principal. Es el conjunto de todos los ingredientes”, confesó Arturo mientras acaricia a un amigo incondicional, Elio, un perro que lo acompaña religiosamente todos los días en su jornada laboral.
La familia, siempreOtra de las claves para perdurar en el tiempo, para Arturo, es que siempre alguien de la familia está al frente del negocio. Y ahora son sus dos descendientes, de la tercera generación, Pablo y Esteban, quienes cuidan la fuente de ingreso familiar.
“Mi mayor satisfacción es seguir trabajando y que el negocio que forjó mi padre no decae nunca”, concluyó Arturo.
►Son pioneros en Mendoza en vender fainá, hecho a base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta.
►La marca también tiene una sucursal en San Martín Sur y Panamericana, además de reparto a domicilio en sus dos direcciones.
►El local de calle Las Heras tiene sus puertas abiertas desde la 10 de la mañana hasta las 2.
►En la actualidad se venden más de 40 variedades de pizza. También en el establecimiento elaboran empanadas de carne, de jamón y queso, y fainá.
“Ahora hasta en los cafés hay pizza”“Siempre tenemos el mismo flujo de clientes pero las ventas son menos, por la crisis. Los clientes cuidan el bolsillo. Además, antes existían pocas pizzerías en Mendoza y ahora hasta en un café venden pizzas”, reflejó el comerciante.
Los clientes son variados. Van desde médicos, abogados y jueces hasta lustrabotas y familias enteras que eligen la tradicional y clásica pizza de De un Rincón de La Boca.
“Desde el departamento San Martín o de Chacras de Coria vienen clientes que son fanáticos de esta pizza y que están encariñados con el negocio”, refirió Arturo, por su experiencia en sus más de 50 años que se dedica a este rubro.
Y no sólo son los mendocinos los que saborean el inconfundible sabor, sino también para muchos visitantes extranjeros de distintas nacionalidades incluyen esta salida gastronómica en su tour.
La época de esplendor del negocio fue en los años ‘60 y ’70, cuando estaba la vieja estación de tren de calle Belgrano. Entonces comer pizza en De un Rincón de La Boca era un parada obligada para los pasajeros.


