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Tenemos que empezar a hablar de transdisciplina y crear observatorios transdisciplinarios, para abordar en forma integral este dilema.

Cultivar y habitar los paisajes mendocinos

Por Eliana BórmidaLa autora es arquitecta, recientemente declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Mendoza

¿Avanzar sobre las tierras de cultivo o hacerlo sobre el secano? ¿Es necesario crear observatorios transdisciplinarios? Temas que planteamos en el Tercer Seminario Internacional de la Red Interuniversitaria de Paisajes Latinoamericanos.

Como conferencista de cierre del seminario, propuse como tema “cultivar y habitar los paisajes mendocinos”, dos actividades que deben convivir y conciliarse, un problema que no tiene solución por ahora y sobre el cual advertimos la imperiosa necesidad de trabajar en ellos.

Cultivar y habitar de una mejor manera son acciones humanas que implican un desafío. El paisaje representa para el ser humano la forma o el modo en el que se inserta en el mundo. Desde que somos niños nuestro entorno paisajístico se vuelve una presencia fuerte en la construcción intelectual que hacemos del mundo.

Los paisajes rurales no son solamente para ver, se perciben de una manera holística, sensorial y emocional, el paisaje de las fincas mendocinas lo tenemos adentro porque nos ha llegado de esta forma. Entonces es pertinente preguntarnos si debemos avanzar sobre las tierras de cultivo o sobre el secano, si es conveniente o no habitar el piedemonte.

Es triste la postal que representan los paisajes rurales vacíos, por la emigración de sus pobladores a los conglomerados urbanos. Paradójicamente las delicias que se encuentran en las fincas del campo: sencillez, clima, armonía, estar en contacto con lo cotidiano, es algo que hoy buscan y pagan carísimo los extranjeros que llegan a Mendoza a vivenciarlo en posadas rurales u hoteles boutique.

Un gran problema que se presenta es que el valor inmobiliario de las tierras es mayor a su valor productivo, esto se agrava al no existir leyes de ordenamiento territorial. Las mejores tierras de cultivo del oasis Norte mendocino han sido masacradas por la urbanización. Se ha desarrollado una mancha urbana sin planificación y si bien se sancionó la Ley de Ordenamiento Territorial, no hay un plan definido.

La gran pregunta formulada es ¿quién se está ocupando políticamente de los nuevos paisajes latinoamericanos?

Tenemos que empezar a hablar de transdisciplina, porque cada disciplina entiende una parte del paisaje y aporta desde su óptica, por eso vemos la necesidad de crear observatorios transdisciplinarios, para abordar en forma integral este dilema.

El paisaje agrícola o productivo ha cambiado de acuerdo a los sistemas de producción de la vid. La arquitectura del paisaje está muy condicionada por estos otros sistemas. En la enorme escala del paisaje se destacan las estructuras lineales de los cultivos, los caminos, las líneas de riego, la orografía, el agua. Son los ingenieros agrónomos -no los arquitectos-, quienes tienen esa capacidad de entender el paisaje a gran escala y por ello insistimos en la necesidad de crear los observatorios transdisciplinares.

El paisajismo es un diseño artificial dentro del paisaje natural. Mendoza tiene una gran riqueza de áridos y fue fundada en una matriz hídrica, por eso si lo observamos con detenimiento, es el paisaje el que nos revela qué tenemos que hacer.

En ese sentido me interesa citar dos casos novedosos de emprendimientos inmobiliarios que están haciendo estudios orográficos de avanzada para respetar el comportamiento natural de los territorios. Un loteo en tierras del piedemonte frente a Chacras de Coria, en el cual se respetan los humedales y se embalsa el agua, pero se devuelve para que siga su curso natural, y donde se conserva la flora nativa en los espacios comunes y privados. La planimetría es orgánica, se respetan los corredores naturales para darle continuidad al desarrollo de la biodiversidad.

El segundo caso se trata de un desarrollo en campos incultos, sobre la ruta 40 que incluye viñedos y espacios para habitar. Aquí, a través de un sistema de electroconductividad, se toma el pulso eléctrico del suelo y se traza un mapeo que permite ver claramente el potencial de cada metro cuadrado. El detalle del mapeo permitirá implantar variedades de uvas de acuerdo al suelo que se observa en el mosaico. Se hacen viñedos en colinas siguiendo las cotas de nivel.

Vemos así trazados orgánicos, entramados con el paisaje de excelencia, fincas multifuncionales, y pensamos que es una manera novedosa para que convivan el secano y el oasis.

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