Por ahora la presidenta sólo aportará recursos a la gestión de Fayad pero ese amor podría leudar.

Cristina mima al Viti por la reforma del Paco

Por UNO

Por Nacho Rodriguez@NachoRodriguezJ

Clara muestra de que estar afiliado al mismo partido no significa –en lo más mínimo- bancarte a todos los que forman parte de ese partido. Ejemplos sobran: José Manuel De la Sota, Cristina Fernández y Hugo Moyano están afiliados al mismo partido pero todos sabemos que no se quieren ni un poquito. Alfredo Cornejo y Víctor Fayad militan en el radicalismo pero no se pueden ver ni en figuritas.

Los mendocinos siempre tenemos ejemplos para aportar a la casuística política. Cristina y el Viti, que son de partidos distintos, son ‘re amigos’. Hay onda entre los dos desde hace rato, pero en este momento la figura del intendente capitalino cobra otra dimensión porque está en juego una reforma política y, principalmente, en discusión una reforma constitucional en la provincia de Mendoza.

Cristina sabe que la provincia más rica de Cuyo esta poblada por argentinos más bien conservadores. Es viejo el dicho que usan para chicanear a peronistas y radicales los escasos sectores progresistas o de izquierda mendocinos “en Mendoza son todos gansos: demócratas, radicales y peronistas”, se burlan. Y no se equivocan. Néstor Kirchner era diputado cuando los legisladores mendocinos del Frente para la Victoria votaron en contra de la ley que amplió el derecho del matrimonio a personas del mismo sexo. La explicación que le dieron al expresidente los legisladores de su partido fue que habían hecho una encuesta en Mendoza en la cual el 80% de los mendocinos se había manifestado en contra de esa ley.

Dicen que la Presidenta se espantó primero y se mofó después del criterio poco profundo que, argüían los legisladores, haber utilizado para decidir su postura frente a tan trascendente asunto. Se lo hizo saber a Patricia Fadel cuando la dejó afuera de la lista de legisladores del FPV mendocino en 2011.

Si el ensayo reformista funciona en Mendoza, Cristina se animaría a probar ese globo en la Nación. Para eso debe pasar una prueba de fuego: las legislativas de medio término de 2013. Fernández de Kirchner corre con ventaja porque renueva legisladores de 2009, año en el que el Frente para la Victoria (aún chamuscado pos caída de la 125) perdió en todo el país.

Si el año próximo Cristina y sus listas sacaren el 45% o más de los votos, su posición quedaría punto caramelo para atreverse a meter en la agenda de temas políticos una reforma constitucional. Si ese umbral no se cruza, el cristinismo podría comenzar a tener problemas con la conducción del peronismo porque habría en la gatera otros dispuestos a disputarle el poder. El triunfo cristinista debería ser inapelable y tendría que aportar una cantidad de legisladores poco probable de lograr pero no imposible.

En cualquier caso, la política es básicamente interpelación, si la Presidenta le pregunta a los ciudadanos que les parece su gestión hasta ese momento (tal el sentido y el valor de las elecciones de medio término) y la gente le respondiese favorablemente podría –con legítimo derecho- buscar una reforma de la constitución y probar la posibilidad de ser reelecta por segunda vez. ¿Y si Cristina compitiese por una tercera presidencia y llevase como aliado en Mendoza al Viti? Temprano para asegurarlo, temprano para negarlo.