A 34 años de su muerte, vecinos y feligreses salen al rescate del promotor de las cooperativas obreras que fundaron -donde había un basural- el barrio San Martín.

Crean una fundación con la impronta del padre "Macuca" Llorens

Por UNO

Murió el 19 de noviembre de 1984. A 34 años de ese día, sus vecinos y feligreses comienzan a dar los pasos para crear la fundación "Tras las huellas de Macuca", en memoria del sacerdote jesuita José María Llorens, el popular Padre Macuca, promotor de las cooperativas obreras que fundaron el barrio San Martín, entre Mendoza capital y Las Heras, transformando el basural más grande de Mendoza en un barrio lleno de energía y levantando allí una escuela que, hace poco, fue reconocida como la mejor de toda la Argentina.

Nació en Buenos Aires el 19 de enero de 1913 y se ordenó sacerdote en 1944. Llegó al basural mendocino en 1958 y desde ese momento comenzó a transformar todo.

Comprometido con la línea de la Iglesia nacida desde el Concilio Vaticano II, el padre Macuca trajo desde Chile un modelo de trabajo cooperativo que permitía organizar a los vecinos para que pudieran tener sus terrenos y construir su casa propia.

"Macuca decía una frase: Si trabajas en una comunidad, no pienses que el desarrollo podrá venir desde afuera. Una comunidad es capaz por sí misma", recuerda Raúl Mamaní, quien estuvo muy cerca del padre Llorens en sus últimos años de vida.

"Inovidable"

Elvira de Romano, hoy de 86 años y una de las "próceres" del barrio San Martín, en donde hoy viven unos 30.000 mendocinos, recuerda que "el padre Macuca es inolvidable. Nos ayudó tanto, nos enseño tanto...".

Dice que lo conoció "en 1959. Yo ya estaba casada y tenía dos hijos y el padre vino a decirnos que nos organicemos en cooperativas para poder tener nuestra casa".

"Fue feliz acá. Antes, el sentía que no estaba cumpliendo su mandato de fe. Él tomó una opción por los pobres y acá la pudo desarrollar. Y entonces se lo veía alegre, muy feliz. Era un hombre cauteloso y él mismo decía que era muy tímido, pero tenía un carácter muy firme y trabajaba muchísimo", dice Elvira.

Recuerda que "hacía de todo. Era muy frecuente que se lo viera pisando el barro para hacer el adobe. Se arremangaba la sotana y se ponía a trabajar. Así lo conocí yo".

La casa de los hombres

Aquel "Primero la casa de los hombres, después la de Dios", surgido del Concilio Vaticano, fue hecho carne por Macuca. Viajó a Chile a capacitarse y para entender los movimientos cooperativos y después trasmitió eso a algunos referentes surgidos de los mismos vecinos que necesitaban resolver sus problemas de vivienda.

En terrenos rescatados del basural, los mismos vecinos comenzaron a construir esas viviendas.

Elvira cuenta que "en la Fundación queremos seguir adelante con esto, con el mandato del padre Macuca. Él nos dejó su libro "Opción fuera de la ley" que es prácticamente un manual que nos indica qué hacer. Macuca nos enseñó a trabajar responsablemente, nos enseñó que somos valiosos".

Una relación muy intensa con los universitarios

"Hoy Macuca estaría feliz por la gente de su barrio, pero también muy preocupado por la falta de vivienda y de trabajo que hay en todas partes", dijo Mamani.

La Yamile Álvarez contó hace un tiempo en una nota realizada por Eva Guevara en Unidiversidad, que Macuca se relacionó también intensamente con el ambiente universitario y en febrero de 1964 creo los "campamentos universitarios de trabajo" en el Barrio San Martín. En esa ocasión participaron 50 universitarios de varias provincias, que durante 15 días vivieron aquí, las chicas en la escuela y los varones en una casa. En su organización, junto con el padre Llorens colaboró el sociólogo y profesor universitario Ezequiel Ander Egg. Al año siguiente se llevaron a cabo en enero y febrero; el número de asistentes se elevó a 120 universitarios. A partir de 1966 esta experiencia se nacionalizó y, hasta su finalización en 1972, se realizaron sucesivamente en el norte de Santa Fe, Neuquén, Cutral Có, Cipolletti, General Roca, Salta, Santiago del Estero y Catamarca. En ellos participaron estudiantes de casi todas las universidades nacionales y algunas católicas. Cada uno de los participantes asumía sus propios gastos, los alimentos se pagaban con la realización de rifas y otras actividades o a través de donaciones.

Con esto se despertó la vocación de muchos profesionales, que luego pasaban nueve meses en el Barrio ofreciendo sus servicios.

La escuela que lleva su nombre es muy reconocida

Al padre Llorens todos lo conocían por su apodo. "Le decían Macuca desde niño. Tuvo 11 hermanos y cuentan que cuando era muy chico, él pedía más azúcar´ y decía "ma cuca". A Mendoza su familia venía a verlo seguido. Lo querían mucho", recordó Elvira de Romano.

El padre Macuca fundó una escuela pública en el barrio, establecimiento que ahora lleva su nombre y que ya ha incorporado desde hace un tiempo el nivel secundario. En mayo de 2009 fue reconocía como la de mejor nivel educativo del país. El diario Clarín tituló "La mejor escuela está en Mendoza".

"Esto es fruto de los proyectos de enseñanza del propio padre Macuca. Se enseña en grupo, con un trabajo muy personalizado y una impronta solidaria entre los alumnos", cuenta Raúl Mamani.

Ese nivel es perfectamente comprobable, año a año. En 2018 el 99% de los egresados de la escuela Llorens ingresaron a la universidad, incluso superando sin problemas los exámenes de ingreso de la UNCuyo.

En 1964. Los campamentos. El cura Llorens creó en 1964 los campamentos universitarios de trabajo en el barrio San Martín. Empezó con 50 alumnos de varias provincias. Al año siguiente ya eran 120 los participantes.

"Hacía de todo. Se arremangaba la sotana y se ponía a trabajar junto a los que estaban construyendo sus propias casas" (Elvira de Romano, 86 años, una "prócer" del barrio).

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