Legisladores nacionales radicales harán una denuncia. La editorial salió a defenderse y dijo que los que cuestionan la obra actúan con “intenciones electoralistas además de ser retrógrados”.

Continúa la polémica por los libros con contenidos eróticos

Por UNO
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Por Marcelo [email protected]

No cesa el escándalo por los libros de alto contenido sexual que fueron repartidos en las escuelas mendocinas y luego retirados por la Dirección General de Escuelas (DGE). Un grupo de legisladores nacionales del radicalismo, encabezados por la mendocina Mariana Juri, avanza en una denuncia contra el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, por el delito de malversación de fondos públicos y en un pedido de informes  que fue presentado ayer en el Congreso.

Mientras, el editor de la publicación de la polémica, Aurelio Narvaja, criticó a través de un comunicado a quienes cuestionaron la obra. Para él, las críticas “tienen una clara intención electoral, atentan contra la libertad  creativa” y están alentados por “retrógrados”.

Juri anticipó que, junto con sus pares Enrique Vaquié, la riojana Inés Brizuela y el cordobés Mario Negri (entre otros), promoverá una investigación en la Cámara de Diputados para determinar de qué manera se realizó la  licitación para la contratación de la editorial Colihue, dirigida por Narvaja, y si el hecho de haber editado los libros para después tener que retirarlos no se encuadra en algún tipo de delito.

“Los libros –según dijo la Dirección General de Escuelas– no se van a repartir. Y en ese caso se habrían malversado fondos y si no es así, lo que corresponde también es una denuncia por incumplimiento de los deberes  de funcionario público”,sostuvo Juri ante la consulta de UNO.

El catálogo de editorial Colihue –la dirige Aurelio Narvaja, uno de los integrantes de Carta Abierta, espacio que aglutina a intelectuales y artistas afines al kirchnerismo–, contiene un comic de alto voltaje erótico. Narvaja y  Colihue quedaron envueltos en una controversia cuando su editorial fue una de las más beneficiadas en la licitación para la compra de libros que lanzó la cartera conducida por Alberto Sileoni.

Tal como publicó en abril La Política On Line, Colihue recibió unos $18,3 millones por la compra de libros por parte del Gobierno. Pero además, Ediciones del Sol, una empresa que sería propiedad del hijo de Narvaja fue beneficiada con unos $9 millones. “Tanta generosidad estatal se debería a que Narvaja es un íntimo amigo del secretario de Educación de la Nación, Jaime Perczyk”, se denunció hace unos meses.

Cuando el tema explotó en los medios, el diario Clarín buscó comunicarse con Narvaja para conocer su opinión. Con un “me chupan la pija”, terminó el diálogo telefónico entre el dueño de Colihue y un periodista del  matutino. “Puede poner eso: ‘dice Narvaja que le chupan la pija los que dicen eso’. Es un buen titular”, repitió antes de colgar. El descargo del editor La polémica estalló a mediados de esta semana, cuando Diario UNO  publicó la denuncia de Osvaldo Calvente, director de la escuela técnica Ingeniero Guillermo Villanueva, de Maipú, quien reveló de qué manera, en una encomienda recibida hace alrededor de diez días y enviada por el  Ministerio de Educación de la Nación, descubrió que fueron incluidos unos 10 libros con contenido no apto para los estudiantes por su alto contenido sexual y por las escenas de violencia que contenían. Uno de los textos  polémicos esuna historieta llamada El Inspector Justo, enviada para la materia Lengua.

El libro fue editado por Colihue, sello a cargo de Narvaja. El Ministerio de Educación de la Nación aclaró que las obras distribuidas en secundarias públicas, denunciadas por su contenido sexual explícito, junto con otros deviolencia y de armas, fueron seleccionadas y aprobadas por especialistas en literatura infantil y juvenil, y las ratificó.

La Dirección General de Escuelas, luego de dos días de silencio, finalmente decidió retirar las publicaciones por considerarlas literatura “grotesca” y aseguró asimismo: “No es un material necesario ni aporta a la calidad  educativa”.

Ayer el propio Narvaja, a través de un comunicado, atacó fuerte a quienes lo cuestionaron en Mendoza. “Les hacemos llegar nuestra respuesta a las críticas que en la provincia de Mendoza se han levantado con clara intención electoral, contra libros comprados por el Ministerio de Educación con destino a las bibliotecas para el nivel secundario... Esto es un auténtico atentado contra la libertad creativa y la cultura argentina que están  intentando estos retrógrados”, arranca el escrito. Y sigue: “Entendemos que si el Ministerio de Educación retrocede en este campo, en el de la libertad creativa, en el de poner a disposición de los alumnos las lecturas más variadas que se conecten con los temas de su edad, sin ñoñerías, gran parte del terreno ganado lo estaríamos regalando. Tendríamos que volver a bajar los cuadros, pero ahora no los de Videla y Bignone, sino los de León Ferrari, Carlos Alonso, Carpani”.

Para terminar asegura: “Los editores argentinos sabemos que la intención de fondo es hacer caer el sistema de compra y distribución de libros por el Ministerio de Educación a todo el país que está permitiendo que los pibes que concurren a la educación pública se estén formando con las mejores expresiones del pensamiento y la literatura, nacional y universal”.

Bermejo pide informes

El senador nacional del PJ, Adolfo Bermejo, también presentó un pedido de informes en el Senado por la polémica publicación de historietas que sacudió a la opinión pública mendocina. “No cuestiono el valor pedagógicode la historieta como género literario para enriquecer la educación de los jóvenes –dijo el legislador–, pero sí creo que los contenidos en este caso no se ajustan al ámbito, no creo que sean las aulas donde se aborden  contenidos sexuales explícitos si no están debidamente guiados por los docentes, especialmente aquellos vinculados a la afectividad, sin que esto signifique pura pacatería o falsa moral”.

“En la era de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sobre todo internet, somos conscientes que también nuestros niños y jóvenes pueden acceder hasta desde sus propios hogares a textos e imágenes del tipo que se cuestiona, pero allí la responsabilidad es de los padres. Por eso reitero la idea de que la escuela no es ámbito para implantar esos contenidos que a ojos vista carecen de valor pedagógico alguno”, concluyó el maipucino.