Rosana Villegasvillegas.rosana@diariouno.net.ar
Lo dijo Celina Sánchez, pareja del gobernador Pérez. Las mujeres de varios de los políticos más importantes muestran su impronta y su fuerte temperamento. Un mano a mano con algunas de ellas.
Celina Sánchez: “Me subí a la gestión y ya no puedo bajarme”

Celina Sánchez (40) podría ser, de proponérselo, la primera militante de la gestión de su esposo, Francisco Pérez. Está al tanto de cada movimiento de la hoja de ruta que se planteó el gobernador y hasta se podría decir que, sin que ella asuma su protagonismo, fue la mentora de varias medidas que se implementaron en los últimos tres años. Es contadora y aunque no es funcionaria de este gobierno, “colabora”, dice ella, controlando lo que se comunica en las redes sociales, y funciona también como un termómetro de la eficacia de ciertas políticas “porque todavía salgo a la calle como una más y no pierdo ese contacto con la gente que muchos funcionarios pierden”. Desde hace 14 años es pareja del jefe del Ejecutivo y cada día desde las 17 es sólo la madre de sus dos hijos, Francisco (8) e Isabel (5).
La entrevista está pactada en la casa familiar, en Carrodilla, Luján. En principio, iba a concretarse el día anterior, pero la visita del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, que fue recibido por Francisco Pérez acompañado por Celina, postergó el encuentro.
Es día de semana y a las 9 la vivienda gubernamental luce impecable y silenciosa. Para que esto ocurriese, Celina madrugó, llevó a sus hijos al colegio, “porque quiero que ellos tengan una vida lo más normal que se pueda”, y se dispuso a conversar con UNO, tarea un tanto protocolar, que no la entusiasma demasiado –prefiere el bajo perfil y el mínimo contacto con los medios–, pero a la que accedió convencida también por Pérez.
–Usted tiene hoy tiene un rol importante en la gestión, ¿cómo se inició en la militancia o en la acción política?–Uno comienza en esto por un compromiso social, no necesariamente militando. Pero sin dudas el peronismo era la causa que me comprometía mucho más. Cuando conocí a Paco fue más intenso. Él ya militaba en la juventud peronista, creo que nació y al otro día ya estaba militando. Pero yo nací en La Dormida (Santa Rosa), un pueblo muy pequeño, alejado y por tanto olvidado, donde las situaciones de marginalidad se notan mucho más, con lo cual la iniciativa de ayudar parte de nuestro propio entorno. Cuando nos fuimos a vivir a San Martín la ayuda era más desde lo religioso. Es que uno no deja de involucrarse y preguntarse qué hago. Si te planteás que la solución es tremendamente grande, esa solución no llegará nunca, pero lo mío es pensar que con algunas herramientas o disparadores podés revertir situaciones muy injustas. Revertirlas completamente quizá no, pero sí dar una herramienta, una posibilidad.
–¿Cuál fue su camino personal para llegar a este presente?–Fui moza en el Aeropuerto y con lo que gané me banqué los estudios universitarios. Soy contadora y licenciada en administración de empresas. Después trabajé en un estudio contable, en Unifón, y en el 2000 trabajé en una empresa de televisión por cable, donde conocí a Paco. Después comencé en la Fuesmen. No soy funcionaria –continúa trabajando para la Fuesmen, “buscando replicar ese modelo de gestión en el Estado y ampliando las prestaciones en el Sur provincial y el Valle de Uco”–, ese no fue mi objetivo; acompaño a un hombre con mucho compromiso, y lo acompaño activamente, pero sin especular con cargos, ni ambiciones de ese tipo.
–Y si no es funcionaria, ¿cómo definiría su rol en esta gestión?–Colaboro en coordinar algunas actividades de gabinete, hacer un control de la planificación que marcó Paco a los ministros a nivel de gestión, desde una obra pública, hasta el metrotranvía o el pacto por la niñez; el organizar y el controlar forma parte de mi profesión. Lo que hago es un seguimiento de gestión, ahí está mi veta de administradora. Hago esto porque entiendo que esta información es vital para Paco y también para la comunicación de lo que se hace en la gestión, y es ahí donde yo colaboro. Si me preguntás si me gusta el área de Hacienda te digo que no, me gusta mucho más lo social, como lo que estamos haciendo para rescatar e insertar laboralmente a la gente que vivía en distintos basurales, por ejemplo.
–Y a futuro, más allá de Paco Pérez, ¿en su fuero interno se ve ocupando algún lugar para darle continuidad al trabajo que hace?–Me considero una persona con capacidad de trabajo y sé que puedo liderar un grupo con un fin concreto. Todos podemos colaborar y no necesariamente siendo protagonistas, ya me subí a esto (por la gestión) y sé que no puedo bajarme. Sé que voy a estar actuando en distintos lugares.
–Leí que no le agradan las críticas, y se la ve aguerrida a la hora de defender la gestión y al mismo Paco...–En mí Paco tiene a una persona leal y absolutamente franca, de mí sólo va a escuchar verdades. De repente yo me puedo equivocar, pero siempre va a estar mi buena intención al decirlo. Acá no hay dobles intenciones. Paco no es sólo la persona con la que estoy, no solamente lo admiro profesionalmente por lo que hace, yo pienso que se puede amar si se admira. Y partiendo de esa base cuando le pasa algo a él, también me pasa a mí.
–Se dice también que usted es la mentora de algunas medidas de esta gestión...–Hay muchas acciones en las que he colaborado, pero no me siento protagonista en ninguna. Paco ha centrado su gestión en los tres ejes de producción, promoción e inclusión. El eje ambiental no puede faltar y la acción prioritaria de vivienda la tenemos que destacar. Cuando uno le entrega vivienda a la gente le está dando mucho más que un edificio, le está dando otra expectativa. Lo que yo hago es colaborar para que esto se comunique bien. En cuanto a mi influencia, digamos que corro con cierta ventaja respecto de los asesores: mi cara es la última que Paco ve a la noche y la primera que ve al día siguiente.
Un Paco chetoCelina Sánchez y Francisco Pérez se conocieron en el 2000, cuando ambos vivían en un edificio de siete departamentos en calle Pedro Vargas de Ciudad.
–Ambos vivieron en un pueblo chico como San Martín, pero se conocieron en Ciudad...–Digamos que acá nos veíamos todo el tiempo, porque el edificio era chico. Yo creo que nos conocimos en el momento en que debía pasar, porque teníamos mundos muy distintos. Fijate que los dos vivimos en San Martín, pero cuando yo entraba al secundario él salía. Además yo siempre le digo que era imposible conocernos en aquel momento, porque él era un chico del Liceo Militar Espejo, un cheto que iba a bailar en auto y yo siempre me caractericé por rodearme de lo under y, fiel a mi perfil, iba a bailar en micro.
–Y aquel Paco se convirtió en gobernador, al cual todo el entorno califica de incansable...–Hay días en que él se va mucho más temprano que nosotros –ella lleva a sus hijos al colegio antes de las 8– y vuelve cuando los chicos están durmiendo. Si me preguntás, esta semana hace cuatro días que no ve a los chicos, pese a que ha dormido acá en casa. Tiene un ritmo incansable.
Referentes políticos–Del espectro político actual, ¿quién sería tu referente?
–Mi primer referente es sin dudas la presidenta Cristina. Pero tengo que decirte que hay gente a la que yo tomo como ejemplo. En este proceso de trabajo en los basurales hay personas que me han demostrado muchísima más solidaridad que cualquiera que nos rodea. En El Pozo de Godoy Cruz cuando propusimos conseguirles trabajo a estas 196 personas, los delegados nos dijeron que nos iban a acompañar en este proceso y que iban a ser los últimos en salir del basural. Ese gesto no lo he visto en otro lado. Fanny Rosales, delegada del basural, o el Sanjua, otro delegado, o Juana Chacón, del basural de El Borbollón, también referentes, no son tan notorios pero los admiro mucho.Candidatos presidenciales –En el peronismo, hay personas como Scioli o Randazzo, que cumplen con seguir la doctrina del peronismo. La Presidenta ha hecho una muy buena gestión y hay que darle matices para que lo que venga no sea un empezar de nuevo. A Paco lo veo con un futuro bastante interesante, no te voy a decir el lugar, pero sí protagonizando cambios futuros. Tiene muchas ganas y tiene capacidad.
Lleva 31 años militando y 5 meses de edila
Además de Celina Sánchez, en el Estado mendocino hay otras mujeres que militan en política desde hace décadas o se enamoraron de ella en el mismo momento en que conocieron a sus parejas. Hay quien desarrolló su profesión lejos de la arena partidaria y sin embargo se candidateó a un cargo electoral y fue elegida por la mayoría y quien ocupa un cargo de funcionaria cerca de su pareja.
Hoy todas ellas se balancean cerca del poder, y más allá del perfil que cultiven, parecen no estar dispuestas a alejarse del mismo.
Verónica Valverde es sencilla, de voz tenue y palabras pausadas. Tiene 43 años y hace 5 meses es concejala de Las Heras por el Frente para la Victoria y preside la ONG AIME (Asistencia Integral al Menor). Según ella misma recuerda, hace 31 años que milita en política. Comenzó con 12 años, cuando de la mano de su madre se inició en la rama femenina del PJ, en Guaymallén. A los 16 años conoció a Carlos Ciurca, hoy vicegobernador, con quien se casó y tuvo 3 hijos.
“Siempre estuve en el ámbito de la contención social, fui agente sanitario en distintos barrios y milité en el centro de estudiantes de mi secundario, el Martín Zapata. En 1985 conformamos el grupo Secundarios Peronistas, para difundir la democracia en los colegios”, repasa Valverde, y se nota que tiene fresca aquella militancia, que siempre desarrolló con un bajo perfil más cercano a quien camina y reclama por tal o cual medida política que quien ocupa un lugar de poder para modificarla. “En esos espacios sociales, la participación política se va gestando, pero tiene el limitante de que te falta la herramienta transformadora del Estado”, señala.
En medio de la militancia –la hizo casi en silencio como ella misma parece moverse– llegaron los hijos: Nahuel (22), Catriel (18) y Jerónimo (15), quienes se antepusieron a la decisión de acceder a un cargo electivo. “En la composición familiar siempre tratamos de apoyar a Carlos, para que él pudiera llegar, porque eso era llegar a hacer lo que todos creíamos que había que hacer”, cuenta, y admite enrolarse en la forma de hacer política de Ciurca.
Sin embargo, en un momento, desde el partido y el mismo intendente Rubén Miranda –hoy candidato a gobernador impulsado por Ciurca– la tentaron con la idea de candidatearse para ser edila de Las Heras y las urnas la confirmaron. “No sé si éste es mi piso o es mi techo. No tengo ansiedad por saberlo, eso no sería conducente. A uno lo eligen para cumplir tal rol y es ahí donde debemos concentrarnos, porque si no es como que uno no ocupa totalmente un espacio y ya está pensando en otro”, dispara, a conciencia de que ese accionar es por demás común en varios funcionarios actuales que ya se prueban otros trajes dentro del Ejecutivo.
Desde el LegislativoPresentó dos proyectos que se convirtieron en ordenanzas municipales, vinculados a la educación: para frenar el bullying con una serie de talleres optativos para chicos de escuelas de Las Heras, hoy en etapa de experimentación, y “Creciendo junto a mi bebé”, plan que busca educar a los padres adolescentes, “porque hemos detectado que hay muchos chicos jóvenes que son padres y no saben cómo cumplir con ese rol, por eso queremos acompañarlos y darles herramientas”, asegura en diálogo con Diario UNO.
“En la arena política no me manejo muy bien”
Ana Menconi es psicóloga y desde fines de los ’90 –en la gestión de Sebastián Brizuela– conduce la Dirección de Educación y Familia de Lavalle. Hace 22 años que está “de novia” con el intendente Roberto Righi, el Gringo, como ella le dice al sucesor del fallecido Carlos Masoero. Hoy, Ana es madre de Franco (11) y de Antonella (9). De bajo perfil y poca exposición mediática, pide que le hagan la nota en su casa, en Lavalle, “para hablar de frente ya que por teléfono no siempre se interpreta lo que uno quiere decir”, justifica. Ya en la cocina alterna respuestas y mate.
“En 1998 estudiaba psicología en la Universidad del Aconcagua, y sin decirle nada a Roberto (ya éramos novios), le pedí una entrevista al intendente Brizuela, por si podía ayudarme para bancarme los estudios y me respondió: ‘Te ofrezco trabajo, armá el área de Educación’. Tenía 24 años y acepté. Había seis jardines maternales y llegamos a crear quince”, cuenta. Masoero le ofreció, un año después, Acción Social, que desechó “porque me parecía demasiado”. Y creó la Dirección de Educación y Familia, que trabaja con jardines y familias con derechos vulnerados. “El 90% de las demandas son por violencia de género”, dice.
Militante sí, candidata noQuizá porque conoce de cerca los vericuetos por sortear para acceder a una candidatura o porque se considera una técnica en la estructura estatal, Menconi asegura que nunca pensó en ser candidata: “Soy una profesional de la salud mental, ésa es mi área, no me manejo muy bien en la arena política, soy muy frontal, muy transparente, me gusta el debate. Lo que hago y lo que milito salen de este lugar, y no tiene que ver con ser ‘la señora de’, sino que tiene que ver con lo que Ana Menconi siente y piensa. El Estado debe garantizar condiciones de calidad, atención, ser innovador. El que está en el Estado deber ser político, buen gestor y profesional”.
Romper el silencioMenconi asume que cada vez son más las consultas de padres por problemáticas adolescentes, como policonsumo y dificultad en los límites. “Nosotros fuimos criados de una manera que hoy es obsoleta. Hemos tenido muchos casos de suicidios adolescentes, y ahí te planteás que llegamos tarde, por eso apostamos a desarrollar actividades y a darles herramientas para que los chicos se animen a decir qué les pasa. Esta es una de las mejores salidas, como ponerle palabras al 4 de setiembre, para hacer estrategias y reflexionar sobre lo que pudo haberle pasado a Johana –Chacón, desaparecida hace 2 años en Tres de Mayo–. El gran problema es el silencio. Cuando alguien se anime a romper ese pacto de silencio vamos a saber qué pasó con Johana y Soledad (Olivera). La respuesta esta acá: cuando el lavallino se anime completaremos la historia. Creo que Johana como símbolo surtió efecto, nos enseña desde el dolor”.
“Lo que he hecho me lo he ganado a pico y pala”
Es la siesta de un día de semana y entre un grupo de jóvenes que restauran la plaza José Néstor Lencinas, de San José, en Guaymallén, cuesta identificar a Claudia Sgro (47), subjefa de Gabinete de esa Comuna. La mujer, que viste ropa deportiva negra en la que ha dejado sus marcas la pintura de algún banco de la plaza, es desde hace 8 meses la esposa del intendente Luis Lobos, quien completa el mandato que Alejandro Abraham dejó inconcluso para ser diputado nacional.
“Yo antes estaba en el Legislativo (por el Concejo Deliberante) y no podía hacer estas cosas. Ahora que puedo hacerlo, una de las cosas que me propuse es recuperar las plazas y los clubes, con la idea de que sean los vecinos quienes disfruten de ellos”, dice, y ordena a alguien de su equipo que atienda a una mujer, que al advertir la tropa municipal aprovecha para hacer un pedido.
Sgro es, según sus propias palabras, una justicialista de carrera dentro de la Comuna: “Empecé con Jorge Pardal, era administrativa de la intendencia y cuando volvimos a retomar la intendencia –después de un período radical– ayudamos con Luis (Lobos) mucho a la gestión de Alejandro Abraham, sobre todo con el tema de la limpieza del departamento. Ahora me ves así, pero yo me pongo a la par con la zapa y la pala”, cuenta la mujer, que luego de no acceder a otro período de concejala en las últimas elecciones asumió como subjefa de gabinete, cargo desde el que coordina las 14 delegaciones.
La relación entre Lobos y Sgro nació en la Comuna. “Yo era administrativa del Concejo, empezamos a salir, a militar, después convivimos dos años y decidimos casarnos el 4 de enero”, repasa, y aclara que cada vez que se acerca un vecino a una plaza y pide hablar con el encargado del equipo le “embola” que la presenten como la subjefa de gabinete “o la esposa de”. “El lugar que yo tengo me lo he ganado, he trabajado en la gestión desde hace mucho y no precisamente en las oficinas. Ni siendo esposa de, estaba sola, lo que hice me lo gané a pico y pala”.
Referentes políticos“Hay personas que me gustan, pero creo que es tiempo de gestionar, tengo mi cabeza en eso. No estoy pendiente de las encuestas ni nada de eso. Creo que el modelo (por el kirchnerismo) es bueno, me gusta Cristina. Si tengo que pensar en el departamento, lo veo a Luis Lobos como el futuro intendente y me veo a mí a la par suya. ¿Cómo dice la canción? Eso, nada como ir juntos a la par”.