Hubo más de una decena de acusaciones contra su madre y su padrastro. De hecho, tres llegaron a la Comisaría 3ª en sólo dos días. Pero ni el OAL ni la Policía avisaron a la Justicia.

Caso Luciana: “Todo hace suponer que todas las denuncias llegaban al OAL y allí se desvanecían"

Por UNO

Por Rosana [email protected]

La vida de Luciana Rodríguez (3) estuvo signada por el maltrato y el abandono. Según los registros a los que tuvieron acceso los abogados de su abuela, la niña pasó por distintas instituciones de asistencia desde el 2011, cuando tenía sólo un año. Desde ese momento, distintas personas realizaron más de una decena de denuncias, pero ninguna de éstas –ni siquiera las de lesiones– llegó a la Justicia.

De muestra valga recordar que, el 31 de diciembre del 2013 y el pasado 1, tres denuncias llegaron a la Comisaría Tercera con una coincidencia clave: la víctima era Luciana. Pero al parecer todas quedaron en el intento, y quizás en la memoria de los policías de guardia y del operador del Órgano Administrativo Local (OAL), quien pareció desoírlas.

La primera fue a través del cuidacoches José Segundo Medina, que en la tarde del 31 de diciembre dijo haber visto a la nena “con un aspecto terrible, toda moreteada”, y llamó a la Policía. A eso se sumó la comunicación radial de dos preventores de Ciudad que en el último día del 2013 llegaron hasta la casa de Entre Ríos 358 de Ciudad y al tener a Luciana en frente confirmaron al 911 que la nena tenía “algunos golpes en la cara y el cuerpo”. En el momento, los preventores y el cuidacoches llevaron a la pequeña a la dependencia policial de la calle Rioja, en donde los uniformados que los recibieron presuntamente dieron el parte al OAL y el operador de turno, sin siquiera acercarse a la comisaría, mediante una comunicación telefónica decidió restituirles la pequeña a su madre y su padrastro.

Horas más tarde, otro cuidacoches también se presentó en la comisaría diciendo que había estado en la casa de Jorge Orellano –el padrastro de Luciana– y que allí vio cómo el hombre la golpeó con patadas en la espalda. Pero en la dependencia le respondieron que se trataba de un delito “de instancia privada”, por lo cual debía denunciarlo la víctima o un familiar. Como él no cumplía con estos requisitos, no le tomaron la denuncia. Sin embargo, esos efectivos debieron haber dado cuenta de esas insistentes denuncias a la oficina fiscal que funciona en el mismo lugar, ya que los delitos de instancia privada no se aplican para los menores de 13 años, que no pueden decidir por sí mismos, por lo que la fiscalía debería actuar de oficio.

Si bien no se precisó cuándo, sí se sabe que existe una denuncia que se inició en el Notti, de donde Evelyn Rodríguez escapó con Luciana, que estaba internada. Desde el hospital se inició una causa por “averiguación de paradero” porque la pequeña estaba bajo su cuidado.

“Todo hace suponer que todas las denuncias llegaban al OAL y allí se desvanecían, porque eran ellos quienes tomaban conocimiento de estas situaciones y sin dar parte a la Justicia, por ejemplo, en los casos en que se constataron lesiones, decidían restituirles la nena a su madre y su padrastro”, confiaron desde la investigación del caso. Es por este punto en particular que la fiscal de Delitos Complejos Claudia Ríos entendió que cabe la acusación de “abandono de personas seguida de muerte” para los funcionarios del OAL y la DINAF, porque en sus manos estuvo el destino de la pequeña y, aunque pudieron dar parte a la Justicia para que un juez decidiera si restituirla o no a su familia, no lo hicieron.

Tomaron la decisión por sí mismos y eso marcó el final de la vida de Luciana.

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Víctima. Luciana pasó por distintas instituciones del Estado desde el 2011.
Víctima. Luciana pasó por distintas instituciones del Estado desde el 2011.
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La abuela de Luciana quiere la custodia.
La abuela de Luciana quiere la custodia.
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La madre de Luciana está en la cárcel y cursando su sexto embarazo.
La madre de Luciana está en la cárcel y cursando su sexto embarazo.
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Testigo. El cuidacoches Medina ratificó en la fiscalía lo que ya había intentado denunciar.
Testigo. El cuidacoches Medina ratificó en la fiscalía lo que ya había intentado denunciar.
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