No esperen grandes obras, nuestro gobierno va a ser aburrido, porque nos tocó ordenar", con esta frase un día antes de lucir la banda de gobernador, anticipaba la línea de gobierno a la que tendrían que atenerse sus ministros. Hoy, a un mes de su gestión, los referentes de las principales carteras repiten una y otra vez la palabra austeridad y se plantean metas simples.
Las primeras medidas de gobierno que podrán verse en los próximos meses son: arreglar la mayor cantidad de escuelas dañadas; terminar miles de casas comenzadas por la anterior gestión; recuperar el stock de medicamentos en los hospitales; refuncionalizar el hospital Carrillo de Las Heras, y lanzar un plan educativo que les devuelva poder a docentes y directivos, e incluya sanciones para indisciplinados y evaluaciones constantes en todo el sistema.
Prioridad: escuelas y casas
"Lo primero que hicimos fue pagar lo que se les adeudaba a los proveedores de Infraestructura Escolar y del IPV, porque la prioridad que nos hemos marcado es reparar la mayor cantidad de escuelas posibles de las centenares que tenemos y terminar unas 4.000 casas que no terminó la gestión anterior, porque además nos interesa mantener la mano de obra que se emplea ahí", asume el superministro Enrique Vaquiém que desde el 9 de diciembre tiene a su cargo esa cartera que unifica Infraestructura, Economía y Energía. El impulso de mano de obra también se dará con la anunciada doble vía a San Juan, que se hará con fondos nacionales.
Sin chances de conseguir mayores fondos para obra pública (del presupuesto de Infraestructura de $3.160.000.000 irán al IPV $1.800.000.000), Vaquié no se entusiasma con que su gestión se recuerde por obras majestuosas, sino que apunta a mantener "el mejor ritmo posible" en obras que quedaron a medias, como el hospital de Luján y la discutida Villa Olímpica.
A mediano plazo el objetivo es generar infraestructura básica de los servicios de gas, electricidad y agua. "En el cordón que une Maipú y San Martín falta gas; en varios departamentos es un problema la potencia de la electricidad, y en todos es necesaria una inversión en la conservación del agua y provisión de agua potable. Para eso hay financiamiento internacional, como por ejemplo el del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , algo que no se ha buscado", criticó Vaquié.
En materia económica, el ex diputado nacional y especialista en esa materia se esperanzó en el oxígeno financiero de $75 millones -en dos cuotas de $50 millones este mes y $25 millones para febrero- que destinará la Nación para sacar del mercado el excedente de vinos que se arrastra desde el 2014.
"El mecanismo para retirar el sobrestock está en construcción y van a haber otras medidas complementarias. Eso es una gran ayuda al sector vitivinícola que hará repuntar los precios", dijo sin abundar en detalles.
Sí asumió que lo desvela "generar valor para el agro" y apuntará a medidas para mejorar la rentabilidad del sector, por ejemplo, apostando a que esos agricultores diversifiquen sus producciones.
Refiriéndose al área energética Vaquié admitió que buscará aprovechar "esta reivindicación de las fuentes primarias de energía", con el fin de que vuelvan a Mendoza ese tipo de explotaciones y, a largo plazo, se ilusiona con iniciar la construcción de un gasoducto para dotar de ese servicio, por ejemplo, a Malargüe.
Ombudsman en educación
El director general de Escuelas, Jaime Correas, se define a sí mismo como el "ombudsman (defensor de los derechos) de los alumnos" y admite que si al final de su gestión consigue que aumenten los estándares de chicos que saben leer y escribir y hacen operaciones básicas, va a ser revolucionario, porque el sistema educativo va en caída. Planea cambiar el "clima" y dice ser consciente de que modificar algunas reglas del juego hará que las primeras estadísticas sean malas, pero a la par promete no presionar a nadie para conseguir cifras mentirosas.
Ahora, cuando se le pide que priorice las políticas urgentes a aplicar en su área, Correas da un paseo por todo el sistema viciado de conflictos y se detiene en que "alivianará las complicaciones que tiene hoy el docente que está en un curso".
"Estamos trabajando en un plan que les vamos a bajar a los supervisores en febrero. La idea es que docentes y directivos sientan que tienen otra vez la manija de la educación y que cuentan con nuestro apoyo. Les vamos a decir 'de ahora en más esto se hace así, esperamos este resultado y dentro de un año vamos a ver cómo nos fue'. Vamos a tener evaluación permanente en todo el sistema para ver dónde estamos parados", adelantó, y agregó que existe un proyecto de ley nacional para agravar las penas a quien agreda a un docente.
Sin embargo, el cambio de las reglas de juego no se agota ahí. Si bien, Correas recalca una y otra vez que su objetivo es priorizar al alumno, que hasta ahora era "el convidado de piedra" en su educación, también asume que hará más rígido el sistema de sanciones: "El objetivo es que no haya ni un chico afuera, pero eso no puede ser a costa de que los que están adentro la pasen mal. Si uno le pega a un compañero, no puede seguir estando ahí. No lo vamos a expulsar, lo vamos a reencauzar, que no es simplemente mandarlo a otra escuela y pasarle el problema. Estamos estudiando métodos de educación que impliquen retener a esos chicos", adelantó.
Consciente de que el presupuesto 2016 para su cartera rondará los $12.295.000.000, y que según asegura "el 98% de ese dinero se va en sueldos", a Correas lo desvela la posibilidad de avanzar en la aplicación de la jornada extendida. "Se que es una meta cara, pero vamos a tratar de ir generalizándola lo más que se pueda, y habrá que conseguir los fondos. La anterior gestión dijo que el 67% de las escuelas tenían jornada extendida, lo cual es una cifra engañosa, porque ese 67% -en donde no se aclaraba si eran colegios estatales o privados- representa sólo el 10% de los alumnos con ese sistema. Yo quiero que los más vulnerados lleguen a tener jornada extendida".
