¿Qué nos pasa?Por: Federico Pelegrina
La expresión escrita no es una de mis fortalezas, pero en la bronca y la impotencia que siento, encuentro las fuerzas que me impulsan y animan a escribir estas líneas. Me resulta imposible encontrarle explicación al sinsentido.
Hace años era una persona inexpresiva, poco emocional, que generaba pocas expectativas. Pero tuve la suerte de tener a mi lado a un maestro que me ayudó a ver la vida de otra forma, que me ayudó a cambiar. Ese gran maestro fue Gustavo, mi muy querido hermano, el que me ayudó a ser lo que hoy soy, quien estuvo presente en todo momento con su espíritu jubiloso,derrochando alegría y optimismo.
¿Cómo era Gustavo? Una persona que inmediatamente se transformaba en el centro de las reuniones; querido y convocado por todo aquel que lo hubiese conocido. Una sola frase que oí lo describe con exactitud: “Bastaban 5 minutos para conocerlo y 3 minutos para quererlo”.
Y vuelvo sobre la pregunta a la cual no le encuentro respuesta: ¿Qué nos pasa como país? ¿Por qué tengo que ver a mi padre llorar con desconsuelo o no disfrutar más de la risa de mi mamá? ¿Cómo dar una explicación a dos criaturas de 3 y 6 años que todo el tiempo preguntan cuándo regresará su papá? Me parte el alma verlos mirar a una estrella y tirarle besos diciendo “¡Papi te extraño, quiero estar con vos!”.
Hace 20 años jugaba con Gustavo y nuestro grupo de amigos en la vereda siendo de noche, y sin temores caminábamos por la calle. En la Argentina de hoy, la inseguridad golpea cualquier puerta de manera salvaje y nadie hace nada. Los discursos y promesas electorales sólo sirven para que políticos, jueces y sindicalistas consigan un lugar. No para salvar la vida de personas como mi hermano.
El 7 de febrero nacerá el tercer hijo de Gustavo. Nunca tendrá la posibilidad de conocer a su padre. ¿Qué más se puede decir?
Federico Gabriel PelegrinaD.N.I. 30.057.010

