ver más

La referente del teatro local declaró ante la Justicia sobre la desaparición, en 1976, de Graciela Santamaría, de la agrupación artística La Pulga. Otra víctima habló de sus padeceres en el D2.

Carrera y su declaración ante la Justicia: “Era un plan de exterminio”

Por Gustavo De Marinis

gdemarinis@diariouno.net.ar

María Rosario Carrera, conocida como Mariú Carrera, actriz, directora de teatro y fundadora de la Escuela Popular de Teatro, volvió a declarar en los Tribunales Federales este viernes, ahora por el tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza.

Fue convocada por la investigación de la desaparición de Blanca Graciela Santamaría (23), secuestrada el 15 de mayo de 1976, cuando cursaba 5º año de Artes Plásticas.

Mariú contó que Blanca “era la responsable política” del grupo que conformaban ellas dos junto con Rubén Bravo (primer esposo de Carrera), Osvaldo Zuin y Raquel Herrera. Santamaría, Bravo y Zuin están desaparecidos, y Herrera fue fusilada en 1977. Todos integraban La Pulga, organización teatral que constituía el frente social del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

“Nuestra actividad no era clandestina, era a la luz del día, era una actividad artística, con ideología política, sí. Y quien tenía ideología de izquierda era un delincuente subversivo, hasta para la Justicia éramos delincuentes subversivos, y por eso nos trataban mal”, recordó Carrera.

A Santamaría la evocó como “comprometida, querida, rigurosa, calma e inteligente. Nosotros militábamos y lo seguimos haciendo, porque no abandonamos el compromiso con la sociedad, con los más carenciados. Tras la caída de Graciela no dejamos de hacer lo que hacíamos”.

Señaló Mariú que, por las investigaciones realizadas junto con Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Mendoza más testimonios recopilados a través de los años, supieron que a Graciela la vieron una vez en el Comando Militar (calle 9 de Julio de Ciudad) enferma, en camisón y descalza, y de Zuin hay indicios de que estuvo en Las Lajas, donde estaría enterrado”.

La referente del ámbito artístico dijo que lo “ocurrido no fue un hecho aislado. Fue el accionar del terrorismo de Estado. En mayo del ’76 cae todo un grupo de compañeros del PRT por el accionar conjunto de las Fuerzas Armadas. Era un plan de exterminio en el que arrasaron con todo, pero no pudieron con el amor, con nuestro amor, que nos permitió seguir luchando y llegar hasta acá. Hemos subido cada escalón de Tribunales con el amor de nuestros padres, hijos, amigos y de los compañeros que no están, y con eso no pudieron porque no sabían que existía el amor. Nunca creyeron que íbamos a seguir y llegar hasta acá ”.

El bueno, el malo y el Pachuli

Raúl Oscar Vera cerró la ronda de testimonios. Es el hermano de Rodolfo Vera, estudiante de Arquitectura secuestrado y desaparecido cuando tenía 27 años y militaba en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). Raúl no era parte de la agrupación pero fue detenido y torturado en las mazmorras del D2. En ese lugar, entre sus verdugos recordó que estaban “el bueno, el malo y el pachuli. Era lo que percibíamos estando siempre vendados. El bueno era el que venía de noche, nos visitaba y hablaba como amigos, pero era el que después dirigía las torturas. El malo era un narigón, terrible. El Pachuli era uno que se perfumaba”.

Raúl Vera pasó menos de un mes en las temibles celdas del D2, en el Palacio Policial. Allí también estuvo su esposa. Luego estuvo preso en la Penitenciaría. Nunca le explicaron porqué lo privaron de la libertad entre octubre de 1979 y mediados de 1980.

El testigo ratificó declaraciones anteriores de otras personas, en el sentido de cómo fue perseguido todo el grupo de militantes y conocidos de Mendoza nucleados en el PCML. Muchos son desaparecidos, como su hermano, Néstor Rubén Carzolio y su mujer, Nélida Aurora Tissone, Alberto Gustavo Jamillis, Walter Domínguez y su esposa Gladys Castro (embarazada que dio a luz en cautiverio), y Antonio Alcaraz y Adriana Campos de Alcaraz.

MÁS LEÍDAS