Mendoza Jueves, 7 de junio de 2018

Carlos Rico, el ex funcionario mendocino que podría pasar más de 18 años en prisión

Fue subsecretario de Seguridad de Celso Jaque. Esta acusado de varios delitos de lesa humanidad. La fiscalía pidió esa condena pero la querella quiere una mayor.

Carlos Rico. 

Observa a los jueces que tiene enfrente, al resto de los imputados y a sus acusadores. Escucha a un abogado de la querella y al fiscal. Se pregunta si oyó bien cuando escuchó que pedían 18 años en su contra. Inmediatamente su mente volvió casi once años atrás, cuando fue convocado como subsecretario de Seguridad y su vida dio un giro que ya no esperaba, después de 30 años lo acusaban de hechos de su pasado que nunca terminaron de quedar enterrados.

Hace unos días, Carlos Rico oyó como el fiscal federal Dante Vega pedía 18 años de prisión en su contra. Este jueves, los abogados de las víctimas pedirán una condena incluso mayor, que podría ser perpetua. En el sexto juicio por delitos de lesa humanidad, su figura sobresale por encima de los más de 20 imputados que tienen las causas. Él lo sabe, su pasado público hace que su rostro sea más conocido.

Las acusaciones

Carlos Rico Tejeiro está acusado de la privación abusiva de la libertad de Olga Vicenta Zárate y también de haber sido partícipe primario de los tormentos que esta recibió. Esto significa que sin su participación, este delito no podría haber sido cometido.

No es la única causa en su contra. También figura como coautor en las privaciones de la libertad, o secuestros, de Fernando Rule, Silvia Ontiveros y Daniel Rabanal. Por las mismas víctimas, se lo imputa en los casos de tormentos.

Al mismo tiempo se lo imputa como autor de las privaciones abusivas de la libertad de Guido Actis, Stella Maris Ferrón, Rodolfo Molinas, Olga Zárate, Ivonne Larrieu, Alberto y María Antonia Múñoz, como así también de las torturas recibidas.

Por último, también como autor de una asociación ilícita, en calidad de jefe u organizador. En todo eso se basó el fiscal para pedir 18 años de prisión en su contra.

"Rico tuvo un montón de turbulencias, hay que recordar que él se fugó", explicó el abogado del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos (MEDH), Pablo Salinas.

"Él fue jefe de tropa de infantería y firmaba los oficios. Llevaba a los detenidos a la Unidad Regional y no a Tribunales para que no se vieran sus estados", explicó Salinas.

Durante la última dictadura militar, Rico fue parte de la Policía de Mendoza y participó en cursos hechos en el Centro de Instrucción Contrasubversivo. Incluso fue parte del Proyecto GE 78 dónde fue instructor.

A pesar de ello, cuando le tocó declarar, aseguró no tener conocimiento de que en Mendoza hayan existido centros clandestinos, ni que haya trasladado a detenidos.

La caída

A fines de 2007, el rostro de Carlos Rico se volvió masivo, al punto tal que varias de las que dicen ser sus víctimas lo reconocieron y lo denunciaron.

A partir de ese momento, su figura se volvió cada vez más controversial e incluso el radicalismo, en ese momento, oposición, lo usó para criticar la política de seguridad del gobierno de Celso Jaque.

A los pocos meses de 2008, el partido demócrata decidió dejar el ministerio de seguridad y alejarse del gobierno justicialista pero para ese momento el destino de Rico ya tenía forma de tribunales.

Cinco años después, luego de haberse mantenido prófugo, Rico fue a su casa de Guaymallén, dónde fue reconocido por un vecino que alertó al 911. Allí fue detenido y alojado en prisión, en el mismo lugar que puede alojarlo por muchos años más.

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