Mendoza Lunes, 26 de noviembre de 2018

Calamaro y Arana iniciaron la expedición "sin huella"

El músico compartió el manifiesto que escribieron en el ingreso del parque Aconcagua, antes de iniciar la subida.

Javier Calamaro y Facundo Arana comenzaron el periplo que los llevará a la cima del Aconcagua (6.962msnm), a donde esperan llegar el 10 de diciembre, en lo que será la previa de lo que tienen programado para marzo: un recital en Plaza Francia, a 4.200 metros sobre el nivel del mar y para lo cual antes se realizará un estudio de impacto ambiental. Los asistentes escucharán a través de auriculares, para evitar la contaminación sonora.

Y si hay algo que los integrantes de esta expedición, como todos los que suben al Coloso de América, tienen obligación es respetar todo tal y como lo encontraron. "Respetar esta montaña, este río, este mar... Es tan sencillo que casi ni habría que explicarlo: simplemente voy a dejarlo exactamente igual a como lo encontré al llegar: ni un papel ni un plástico. Solo algunas huellas de mis suelas que algún viento borrará", dice un fragmento del manifiesto que escribieron en la noche del sábado en la entrada al Parque Provincial Aconcagua y que Calamaro compartió con Diario UNO.

El músico y Arana están acompañados por tres amigos en esta aventura de escalar el cerro más alto de América. Con ellos van Santiago Barassi, Leandro Villegas y Dani.

Entre todos los elementos necesarios para este tipo de expediciones van una guitarra, una armónica y hojas en blanco para ser escritas. "La montaña es una gran musa", contó Calamaro, anunciando que algo quedará grabado en esos papeles y que seguramente se transformará en canciones.

Calamaro realizó un intenso entrenamiento, que comenzó a principios de año e incluyó varias visitas a Mendoza, yendo a Vallecitos para ir aclimatándose a la altura. También viajó a La Rioja y Catamarca, particularmente a Los Seismiles, que son unas 20 cumbres que superan los 6.000 metros de altura, ubicados sobre la Ruta Nacional N°60.

El músico, que tiene el ticket número 135.000 de ingreso al Aconcagua, anoche se encontraba en el campamento Confluencia junto con el resto de la delegación. "Estamos súper bien y felices", alcanzó a manifestar mientras luchaba contra la falta de señal en su teléfono.

"Esto será tocar en condiciones extremas de naturaleza", comentó Calamaro antes de llegar a nuestra provincia y antes de anunciar formalmente lo que tienen pensado para marzo del año que viene, coincidentemente con la época vendimial que vivirá Mendoza.

Este espectáculo, montado en un escenario natural, será similar a aquellos que hizo en 2008 y 2015, ambos en Puerto Pirámides, Chubut. Esas veces, Calamaro se sumergió en una cápsula subacuática y desde ahí ofreció un concierto vía streaming.

Pero para este show, que pretende convertirse en el lugar más alto posible, deberá esperar porque por ahora el desafío es seguir subiendo y hacer cumbre en el Aconcagua.

"Sin huella", manifiesto

Llego a este lugar remoto donde cada paso cuenta: todo es cuesta arriba y, con cada vez menos oxígeno en el aire, la subida parece no tener fin. En cada paso la incertidumbre de saber hasta dónde tengo permitido llegar, porque aunque siempre pretendemos alcanzar la cima, en este caso no son nuestros pares quienes deciden darnos el permiso. La montaña tiene su propio idioma y claramente es ella quien decide si somos bienvenidos.

Con tremendo esfuerzo por delante y tanto camino por recorrer, está claro que lo que busco es más que un disfrute. Quiero vivir una experiencia única, sentir el privilegio de integrarme con este lugar perfecto; tan perfecto como lo es todo en la naturaleza.

Busco crecer como persona, volver a casa en una versión mejorada. ¿Acaso no es eso lo que todos buscamos cuando expandimos nuestros límites? Pero sin perder el foco en lo importante: estoy de visita, de paso. Mientras este acá voy a respetar este lugar, honrarlo para estar a la altura de su perfección. Así, llegue a donde llegue, será la cima. Así voy a volver a casa en una mejor versión de mi mismo.

Respetar esta montaña, este río, este mar... Es tan sencillo que casi ni habría que explicarlo: simplemente voy a dejarlo exactamente igual a como lo encontré al llegar, ni un papel, ni un plástico. Solo algunas huellas de mis suelas que algún viento borrará.

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