La tarjeta de crédito lanzada por el Gobierno Nacional puede utilizarse en supermercados, casas de electrodomésticos y hasta farmacias. Los pros y los contras de utilizar el nuevo plástico.

Aunque ofrece un bajo interés, la Supercard todavía no atrae a los mendocinos

Por UNO

Cecilia Amadeo

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Sin pena ni gloria. Así podría describirse el desembarco de la Supercard en Mendoza, la tarjeta de crédito ideada por el secretario el Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno, para intentar reducir los costos del sistema de plásticos bancarios y así ganar terreno. Desde distintos sectores llamaron a obtenerla haciendo hincapié en su principal ventaja: la tasa de interés.

Primero se anunció que sería la única tarjeta con la que operarían los supermercados. Luego se dio marcha atrás. Después se dijo que sería el Banco Nación quien la operaría. Y también se dio marcha atrás.

La enumeración de idas y vueltas que ha sufrido la tarjeta de Moreno desde finales de marzo, cuando se comenzó a hablar de ella, hasta hoy es interminable. Pero, finalmente, el plástico ya puede ser tramitado en buena parte del país.

En el caso de Mendoza, la sucursal de Carrefour de San Martín y Rivadavia, en Godoy Cruz, es la única en la que se puede tramitar.

“Desde el lunes se puede gestionar en el hipermercado. Por el momento no ha habido una gran repercusión”, informaron fuentes de la compañía. A pesar del escasísimo interés en el nuevo medio de pago, el director de Defensa del Consumidor de la Provincia, Guido Rocuzzo, dijo que la tarjeta será “un exitazo” al que hay que darle tiempo, porque “aún no ha tenido suficiente difusión”.

¿Conviene?

Entre los primeros en salir a bancar la idea de Moreno se encontraron la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA), dos entidades que agrupan a cadenas regionales, hipermercados, supermercados y autoservicios independientes con más de 10.000 locales en todo el país. En un comunicado les sugirieron a sus asociados adherir a la operatoria ya que “este medio de pago les permitirá trabajar con un costo de administración muy inferior al de otras tarjetas del mercado y ofrecerá tasas de financiación muy convenientes para sus clientes”.

Es que la Supercard reduce las comisiones que asumen los comercios –del 3% actual– al 0,75% y en el caso de la tasa de financiación, ofrece la más baja: 22%.

Diario UNO comparó los gastos, los cargos y las comisiones que implican para el usuario tener los principales plásticos de la región y del país, y le pidió al economista Sebastián Laza que analizara si el de Moreno es ventajoso o no.

“Veo a la Supercard muy similar a la Nativa, pero acotada básicamente para supermercados y algún otro sector más (como los electrodomésticos). Sin dudas que su mayor atractivo frente a los plásticos privados es su tasa de interés de financiación y también los punitorios”, determinó en primer lugar.

Entre otras de las cuestiones destacadas por Laza está el límite de endeudamiento total que ofrece la Supercard. Si bien en un primer momento era de $1.000 para el de compra y de $3.000 para el total de la deuda, hace diez días se confirmó que esos topes subieron a $6.000 y $20.000 respectivamente. “Es similar, por ejemplo, a la Visa del Banco

Francés, que ofrece, para gente con bonos de sueldo de $7.000, un límite de endeudamiento total de $25.000”, agregó.

Siguiendo con la comparación, el economista señaló como desventaja la batería de promociones con que día a día batallan los plásticos de los bancos. Así, destacó la modalidad de descuentos del 10% o el 20% con cuotas sin interés un día a la semana en los supermercados, lo cual “achica la ventaja de la tasa de interés”.

Por otra parte, “al ser tan parecida a Nativa, va a haber una duplicidad de funciones en el mercado. Quizás hubiera sido mejor potenciar Nativa, permitiendo una baja en las comisiones que el plástico les cobra a los supermercados, en vez de crear una estructura nueva como la Supercard. De todos modos, la estructura ya se creó, va a ser administrada básicamente por privados (un fideicomiso de supermercados) y por lo tanto recomiendo a la gente que saque la Supercard, ya que les vendrá bien a los que no tienen Nativa y hoy por hoy deben pagar enormes intereses de financiación, como por ejemplo Nevada con su Nevaplán, que financia hasta en 12 cuotas pero al 42% anual”, cerró el economista.