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La devaluación del peso terminó de arrastrar a la debacle económica a varios comerciantes mendocinos. La situación también fue advertida por el sector inmobiliario, en el que dicen que cuesta alquilar los locales.

Aumentó notablemente el cierre de comercios en el centro mendocino

Cecilia Amadeoamadeo.cecilia@diariouno.net.ar

“Se duplicaron los gastos, creció la presión fiscal, no se pueden pagar los sueldos, te suben 50% los costos operativos y la gente no compra nada. ¿Cómo se hace para seguir?”, se pregunta Alberto Minzer, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (Cecitys), ante el creciente cierre de negocios en el microcentro mendocino. El fenómeno también ha sido advertido por las inmobiliarias, que están teniendo dificultades para alquilar los locales que se desocupan.

La devaluación ocurrida a finales de enero fue sólo la gota que rebalsó el vaso para una decena de comercios que bajaron sus persianas definitivamente. Muchos de ellos han soportado una especie de sangría desde mediados del 2013 y el movimiento del dólar fue apenas la frutilla del postre. De la mano de liquidaciones al costo, de promociones de 2x1 y de pagos sólo en efectivo, algunos comercios, especialmente vinculados con el rubro de indumentaria, se han hecho de dinero fresco para saldar deudas y dar  vuelta la página. Según las observaciones realizadas por la Cecitys, las zonas más “afectadas” por los cierres se centran en las calles Espejo, Catamarca, San Juan y Buenos Aires, aunque los raleos también llegaron a la coquetísima avenida Arístides Villanueva. Una recorrida de este diario por esos lugares atestigua la situación: carteles de liquidación, persianas bajas y cuentas apilándose en los escaparates llenos de tierra. Para Minzer, uno de los mayores costos operativos se encuentra en los alquileres de los locales, ítem que se lleva aproximadamente el 15% de los gastos fijos que tiene que afrontar un comerciante. “Desde la cámara hemos tratado de hablar con inmobiliarias para ver si se pueden bajar los precios, pero mucho no hemos podido avanzar. Más que eso no podemos hacer”, se lamenta. Alquileres en baja Santiago Debé, presidente del Colegio de Corredores Públicos e Inmobiliarios, también acusa recibo de la novedad. “Hay una preocupante cantidad de negocios, que son chicos a medianos, que están cerrando las puertas  justamente porque estamos entrando en una recesión económica producto del fenomenal aumento de precios, la emisión monetaria y la devaluación. Se está apelando, pese a que se lo negaba, a un ajuste ortodoxo, esto es  disminuir el consumo y achicar los sueldos”, opinó. El corredor revela que mientras los ajustes de los nuevos alquileres de locales y oficinas deberían rondar el 30% para de alguna manera acompañar el ritmo inflacionario, la realidad del mercado empuja a los propietarios a  bajar sus pretensiones al 20% o 25%, ya que “no les conviene tener el local vacío porque no les ingresa la renta y deben seguir pagando impuestos y servicios”. Debé dijo que las inmobiliarias están haciendo lo imposible para que no se repita un fenómeno que se dio después de la crisis del 2001, cuando los propietarios, para poder arrendar sus locales, ofrecían que el inquilino no  pagara los primeros tres meses del canon. “Por eso tenemos que ser todos responsables y buscar un equilibrio entre las partes, que el propietario pueda tener cierta rentabilidad y que el comerciante pueda trabajar; si no, la  pérdida de empleos será cada vez mayor”, advirtió el referente del sector.

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