Un grupo de vecinas del barrio Municipales de Guaymallén decidió que este año la Navidad sería diferente. Lograron que muchas familias se unieran para esperar las fiestas de fin de año, con un árbol de Navidad gigante que mide más de 7 metros, armado por todos los habitantes del vecindario.
Lo hicieron los habitantes del barrio Municipales de Guaymallén. Dejaron de lado divisiones religiosas y, en un clima de unidad, también decoraron las calles. Las fotos.
Armaron un súper árbol entre todos

La idea de estas mamás creativas fue levantarlo a la entrada al barrio, con la ayuda de la mayor parte de sus pobladores, a fin de promover el espíritu navideño, mediante una actividad en conjunto. Niños y grandes trabajaron varios días, para que se respire un aire festivo en cada rincón del barrio, ya que los troncos de los forestales lucen dorados, porque fueron revestidos con papeles brillantes.
En cuanto al árbol de Navidad, que tiene más de 7 metros de altura, está adornado con cajas preparadas para regalos, guirnaldas, pelotas plásticas cubiertas con diversos colores y tarjetas con mensajes. Muchos de estos elementos fueron fabricados por los chicos del barrio.
En algunos de los mensajes se puede leer: “Que la estrella de Belén ilumine a las familias del barrio”; “Paz para el mundo y feliz Navidad para todos” y “Que esta Navidad colme a nuestro barrio de unidad, amor, salud, trabajo y prosperidad”.
Para destacar el pino, se utilizaron 90 metros de hilo luz de diferentes colores, que lo hace visible a la distancia.
Más allá de las creencias Jesús del Valle Pereyra, una vecina que se sumó a esta cruzada y no profesa la religión católica, expresó: “Estamos agradecidas por el aporte de algunas direcciones del municipio. La Dirección de Espacios Verdes le puso un broche de oro a nuestro arbolito, ellos pusieron luces de colores para que se vea de noche. Servicios Públicos entregó materiales e Iluminación se encargó de conseguir la conexión al alumbrado público”.
Las vecinas organizadoras también destacaron la predisposición del agente municipal y vecino Jorge Rivadero, que también pertenece a otro credo y, por solidaridad, diseñó y fabricó artesanalmente la estrella del Oriente que luce en la copa del pino.
Alejandra Catánea, activa colaboradora, agregó: “Así como nosotras dimos el puntapié inicial para esa propuesta, nos gustaría que se transforme en una tradición, no sólo de este barrio, sino de otros que han manifestado la idea de imitar lo que hemos hecho”.
Los niños también fueron parte de esta peculiar iniciativa entre vecinos. La pequeña Sofía, contó la experiencia de armar el arbolito con sus amigos del barrio: “nosotros ya armamos el arbolito en casa, pero nos gustó más preparar este, que es de todas las familias. Lo mejor de todo es que lo pueden disfrutar los chicos que no tienen uno propio, está dedicado a ellos”.
Fabián Morales, un papá que además de brindar su ayuda en el armado, ofreció su casa ubicada en la esquina de Tirasso y Manzana D, donde se construyó el árbol, manifestó: “lo más importante es que el grupo de señoras compartió su idea, pero todos nos entusiasmamos, pusimos manos a la obra y hoy son notables los resultados. Además, la lluvia de estos días rompió varios elementos, pero la gente no tardó en reponer el material dañado”.
Mientras posaban para las fotos alrededor del árbol, los niños recibieron la sorpresiva vivita de Papá Noel, a quién le entregaron cartas con los pedidos para la noche del 24.
Fuente: Prensa Municipalidad de Guaymallén.