Lo dijo Rodrigo Navarro, un joven que busca "ganarles" a la esclerosis y al cerro Aconcagua. La expedición se llamará “La salud en lo más alto” y tendrá un fuerte apoyo.

“Antes de enfermarme, cuando era instructor de esquí en Penitentes, el Aconcagua era una meta para mí"

Por UNO

Por Carina Luz Pé[email protected]

“Es un desafío muy grande. Como en todas las cosas, lo podés llevar bien o mal, pero lo llevás”, dice, a sus 28 años, Rodrigo Navarro, un instructor de esquí y trabajador de una productora de contenidos televisivos que padece esclerosis múltiple, y que subirá el Aconcagua en febrero próximo para concientizar sobre lo importante que es entrenar para alcanzar los casi 7.000 metros del cerro y, sobre todo, dar un mensaje de esperanza, de pura vida, de que un enfermo no es su enfermedad sino un ser humano con expectativas, con proyectos y deseos

En sus ojos claros, su sonrisa franca y una paz contagiosa, Rodrigo comentó que fue diagnosticado hace 4 años, luego de varios estudios, y que a partir de allí no se dejó ganar por la ansiedad de su futuro, sino más bien, se ocupó de lo que aquí y ahora tiene, no en lo que le falta.

La expedición se llama “La salud en lo más alto” y está coordinada por Javier Nieto, experimentado proveedor de logística para alta montaña, y el guía Pablo Tapia, acompañado por varias empresas que colaboran con la cruzada cuyo costo ronda los $30 mil, el Ministerio de Salud y el Hospital Militar, donde Rodrigo entrena y es monitoreado por especialistas en medicina de altura. Además de recibir un tratamiento médico, hacer una dieta especial, el desafiante Rodrigo entrena casi todos los días, cardio, crossing, pique y, los fines de semana, va a la montaña a escalar, empezando por cerros de menor a mayor altura.

“Antes de enfermarme, cuando era instructor de esquí en Penitentes, el Aconcagua era una meta para mí, pero luego de que me diagnosticaron decidí que lo iba a subir, y bueno, tengo esclerosis, lo voy a intentar, voy a tratar. Hace dos años que entreno”, detalla, y agrega: “Para mí la expedición ya empezó, ir los fines de semana a la montaña, escalar, entrenar en Vallecitos, lo estoy disfrutando mucho, porque el deporte es una forma de meditación”.

Rodeado de la gente que lo quiere, en verdad Rodrigo ayudará a la comunidad mendocina con su campaña para concientizar sobre todos y cada uno de los pasos necesarios para escalar el Aconcagua, a fin de evitar los accidentes de alta montaña y, a la vez, como él dice, “devolver tantas pilas que me dieron cuando me diagnosticaron”.

Como la esclerosis múltiple es un enfermedad de lesiones desmielinizantes, neurodegenerativas y crónicas del sistema nervioso central, la actividad física es clave para ganarle tiempo a la patología. Esto se explica debido a que sus efectos sobre el sistema nervioso central pueden tener como consecuencia una movilidad reducida e invalidez en los casos más severos.

Quince años tras la aparición de los primeros síntomas, si no es tratada, al menos el 50% de los pacientes conservan un elevado grado de movilidad. Menos del 10% de los enfermos mueren a causa de las consecuencias de la esclerosis múltiple o de sus complicaciones.

Rodrigo tendrá el tiempo necesario para hacer cumbre, y esperan que tras 18 días pueda llegar al objetivo. La fecha elegida tiene que ver con dos motivos, por un lado, que ya no es temporada alta en el Aconcagua, y porque calculan que el buen tiempo se dará en ese mes, teniendo en cuenta cómo cambió el clima en alta montaña.

Su experiencia será documentada y difundida para tevé, para que más personas que con o sin esta enfermedad puedan vencer las dificultades.