El conductor de América Noticias Guillermo Andino presenta en Mendoza su reciente libro El poder de la buena noticia.

Andino y el poder de la buena noticia

Por UNO

Gabriel Vanella [email protected]

Hace ya 23 años que se asocia a Guillermo Andino con la noticia. Conductor de los noticieros

del 13, del 9 y ahora de América, el periodista nos muestra otra forma de mirar la realidad a

través de su libro recientemente editado por Aguilar:

El poder de la buena noticia

.

Suena al menos extraño enterarse de cómo este hombre, atado a la agenda de medios,

generalmente nutrida de "malas noticias", pudo llegar a vulnerar las barreras de su cotidianidad

para sumergirse en una reflexión que diera forma a su libro, que propone algo "reparador":

encontrar las buenas noticias a partir de "cada uno de nosotros".

En entrevista exclusiva con

Escenario, el conductor de América Noticias contó cuál fue la razón que lo llevó a

escribir el libro,

El poder de la buena noticia

, que ya es un éxito en las principales librerías de nuestro país y de Uruguay.

–Resulta llamativo que una persona encargada de dar noticias "malas" escriba un libro que se

llame El poder de la buena noticia. ¿Cómo hiciste para abstraerte de tu rutina diaria y escribir

sobre esta temática?

–Es engañoso, pero justamente ese título tiene que ver con la buena noticia que vos mismo te

podés proveer. Lo que vos decís es correcto, y quizá el título puede llegar a ser engañoso, pero en

realidad lo que yo te estoy diciendo es que vos mismo como persona te podés proveer de buenas

noticias, siempre y cuando pelees por ello. Por eso, una de las claves del libro, en la que yo hago

especial hincapié, es el hecho de animarse a cambiar y de cómo uno muchas veces no ve el bosque que

hay detrás de la propuesta que te exige lo cotidiano.

–Cómo nace la idea de escribir un libro?

–Cuando cumplí 40 años empecé a vislumbrar que había entrado en la curva de mi vida. Entonces

me di cuenta de que tenía muchas experiencias acumuladas que eran un denominador común con muchas

personas y que lo que yo había aprendido a ellas podía servirles. Entonces dividí el libro en cinco

momentos malos de mi vida de los que pude sacar la mejor experiencia. Es decir, pude obtener el

mejor resultado de una mala experiencia. Y eso es el libro.

De cal y de arena

Entre los hilos que gobiernan los diferentes capítulos se encuentran la muerte de su padre,

la tuberculosis que padeció a los 20 años y los dos embarazos que perdió su esposa, Carolina Prat,

antes de tener a su hija Victoria.

–Hace poco otro periodista, Ari Paluch, escribió su libro de autoayuda Combustible

espiritual. ¿Te molestaría que te encasillen dentro de ese género?

–Cuando me preguntan si éste es un libro de autoayuda respondo que puede ser, aunque para mí

no es tan así. Lo que te puedo decir es que es un libro muy sui generis, de experiencias mías donde

yo te cuento cómo salí adelante. Si eso entra en el catálogo de autoayuda, y bueno, ponelo como de

autoayuda, no me molesta. Lo que sí me interesa es que el libro le guste a la gente y le sirva para

algo. Cuando yo hablé con la gente de la editorial les dije muy claro: "Muchachos, yo no quiero que

este sea el libro del verano. Quiero que mi hija cuando lo lea dentro de diez años se emocione y

diga 'bueno, mirá, papá un día se puso a pensar y escribió un libro que hasta me ayuda a mí'". Por

eso, más que de autoayuda yo califico mi libro de "andinista".

–¿Notás el apoyo de la gente en esto, dado que se te considera más bien un referente de la TV

?

–No sé si seré un "referente", pero sí una compañía para la gente. Una compañía que adoptaron

desde hace 23 años, que viene con un arrastre de mi viejo, al que muchísima gente amaba y seguía.

Creo que la gente me abre su puertita para que yo le diga cómo va a estar el clima o si mañana va a

haber paro. Me pasa que cuando me alejo 100 kilómetros del ajetreo de la ciudad ya empiezo a notar

el apoyo de la gente. Y si me tienen como una verdadera figura y vos decís... "miércoles, ¿yo

merezco esto?". Es muy loco cómo ese libro que escribí en las madrugadas de insomnio ahora está en

la mesa de luz de tantas personas. Es como el que escribe una canción y va a un River y hay 60 mil

personas cantándola y dicen "no lo puedo creer".

–¿Cómo le está yendo al libro en las bateas?

–Y, la verdad es que le está yendo muy bien. Es un libro que ya está, entre Argentina y

Uruguay, entre los 25.000 ejemplares vendidos. Cuando lo presenté en Uruguay en el verano la gente

me aplaudía de pie. Para el público uruguayo, los que laburamos en América somos Gardel. A veces no

te das cuenta, no tenés la perspectiva de lo que se genera en torno a vos fuera de esa locura

concentrada que es la ciudad.

–¿Cuáles son los desafíos que tenés para este año, vas a hacer algún programa aparte del

noticiero?

–Ahora estoy haciendo los dos noticieros, más un programa de cable que se llama Andino y el

país por una Argentina solidaria. Además ya me han pedido un segundo libro. Esta vez va a ser un

libro de ficción, y va a estar basado en lo que les pasó a mis dos sobrinos. Pero no quiero

adelantar nada más porque quiero terminar la idea.

Guillermo Andino presenta su libro este sábado a las 16 en el Auditorio Ángel Bustelo de

Ciudad.

Buscavidas con Adrián Suar

En el tercer capítulo del libro, Guillermo Andino cuenta diversas anécdotas cosechadas a lo

largo de su carrera que involucran a personajes como Mirtha Legrand, Adrián Suar y varios más.

–Contame la anécdota que tenés con el Chueco Suar...

–Nosotros con Adrián nos conocemos de muy pibes, somos muy amigos. Allá por los '90 yo era

cronista de un noticiero y él, actor de Pelito. Entonces nos juntábamos a jugar al fútbol, y nos

hicimos amigos porque teníamos mucha onda.

Y un día le digo al Rusito (otro sobrenombre del actor y productor): "Che, la tele está yendo

para atrás". En aquella época había crisis energética, entonces implementaron que la programación

arrancara a las 6 de la tarde. Entonces a él le habían achicado la novela y a mí me habían rebajado

el sueldo. Entonces le digo: "¿Por qué no encaramos un programa y vamos a vender publicidad?". Y no

sólo agarró viaje, sino que encontró un espacio, en un canal de cable de San Martín (Buenos Aires).

Así fue como empezamos y era gracioso, porque él sabía lo que nos iban a dar en cada negocio en el

que nos metíamos a vender publicidad. Acá nos van a dar un jamón, acá perfumes... Y fue así como

pudimos hacer un programa de música por casi un año y vivir de la publicidad en el cable (risas).