Por Cecilia Amadeoamadeo.cecilia@diariouno.net.ar
Dicen que alientan el uso del auto particular en desmedro de un sistema integral de transporte público. Piden que se invierta en recuperar el sistema de ferrocarril y así poder trasladar a centenares de pasajeros.
Algunos expertos cuestionan obras de ensanche del Acceso Sur

Expertos en tránsito y seguridad vial cuestionaron la construcción de la tercera trocha del Acceso Sur. Aseguran que refuerza el uso del auto particular cuando se debería pensar en una modificación integral de todo el sistema de transporte público.
Hace algunos días la Dirección Provincial de Vialidad comenzó con las obras preliminares para ensanchar, en una primera etapa, un tramo de 8,5 kilómetros comprendido entre la Rotonda de la Virgen y la calle Juan José Paso, en el límite entre Maipú y Luján. La obra, que demandará unos dos años, incluye la remodelación de los puentes existentes y la adecuación de las distintas intersecciones a la realidad vehicular del acceso, que recibe unos 65.000 vehículos por día.
Por otra parte, también se anunció que en enero próximo se repararán las calzadas de ambas manos del Acceso Este, entre el Puente de Hierro, en Guaymallén, y hasta la altura de la terminal de ómnibus. La intervención buscará dar solución al deterioro que se produce en el pavimento por la alta velocidad de circulación de los automóviles en esa zona.Si bien se sostiene que ambas obras aportarán a la seguridad vial, descomprimiendo el tránsito, en el primer caso, en especial en horas pico, y brindando mayor comodidad a los usuarios, en el segundo, expertos consultados por Diario UNO, pusieron en duda la utilidad de las obras puesto que en los dos casos, los conductores llegarán siempre al mismo cuello de botella: el nudo de Costanera y Vicente Zapata.
“La ciudad de Mendoza está en un punto en el que tiene que definirse: o se opta por favorecer la circulación de los transportes públicos en todas las escalas, apelando a carriles preferenciales, calles exclusivas y toda la gama de posibilidades que hay, inclusive en los accesos, o seguir con este esquema en que se sigue haciendo infraestructura para el auto sin tener una visión de conjunto con el transporte público de pasajeros”. La frase pertenece a Oscar Razquin, consultado por este diario en su calidad de docente de Movilidad Urbana de la Universidad de Mendoza y de la cátedra de Transporte en la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo, y como arquitecto especializado en transporte y movilidad urbana.
El experto calificó la construcción de la tercera trocha como algo “no saludable” porque “refuerza la utilización del auto particular, el cual demanda más espacio. Al tener un tercer carril va a haber más demanda de autos también. Cuando esos vehículos lleguen al centro, ¿a dónde van a parar? ¿Dónde van a estacionar? Hay que apostar a mejorar sustancialmente el transporte público pero no hacer más infraestructura de este calibre para el auto, y menos llevándolo al área central, donde no hay una visión integral del tema”.
En este sentido, Razquin sugirió, en todo caso, dedicar ese tercer carril exclusivamente para el transporte público de pasajeros. Para ello, se debería destinar la trocha del medio a que circulen a alta velocidad, es decir a no más de 90 kilómetros por hora, y que los demás vehículos “sigan por los otros con su congestión”.
Autopistas de alta velocidadPor su parte, Carlos Trad Fager, presidente de la Sociedad Argentina de Evaluadores de Salud (Saes), miembro de la cátedra abierta de Seguridad Vial de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCUyo y experto en tránsito, pidió que se piense en las autopistas de alta velocidad con un criterio de futuro, es decir para que tengan utilidad en los próximos 15 años.
Este tipo de vías permiten una circulación a una velocidad que no transgreda los límites establecidos por la Ley de Tránsito pero a niveles de marcha constantes, evitando frenadas y avances sucesivos, en los cuales los vehículos no superan las 3.000 revoluciones por minuto y los 90 kilómetros por hora, mejorando su performance, en especial en su desempeño respecto del consumo de combustible.
“Estas autopistas son de utilidad siempre y cuando descongestionemos el microcentro y los espacios donde confluyen los vehículos. En otros países es común ver otras formas de conducción alternativa como la bicicleta o el tren. Mendoza está dejando perder una red ferroviaria privilegiada. Gran cantidad de bodegas tienen un acceso de rieles porque antes se cargaba el vino con el ferrocarril. Esa red, con una inversión que no es excesiva, es recuperable. Si además se electrificara, nos permitiría trasladar centenares de pasajeros de poblaciones cercanas a las bodegas, más allá del metrotranvía que es una buena elección pero es sólo una cuestión troncal: Mendoza-Maipú”, opinó el doctor.
Sin embargo, para Trad, la apuesta por las autopistas de alta velocidad está perdida si no se repiensa el sistema en su conjunto.