Es difícil opinar sobre un gobierno que no ha tomado prácticamente ninguna medida significativa y ha empeorado todos los indicadores provinciales. Sirven como ejemplos el aumento de homicidios, la escasa cantidad de viviendas, el recurrente déficit provincial, el parate económico, el descenso de la actividad de la construcción o la inmobiliaria. El primer año hasta acá es malo.
Al comienzo hubo un intento de realizar una política de consensos y diálogo con todos los actores políticos, pero casi inmediatamente comenzó a realizar una floja imitación de los malos hábitos del kirchnerismo, pretendiendo imponerse y que le obedezcan ciegamente.
No encuentro medidas concretas ni proyectos estratégicos, solo el alineamiento con la Nación y la repetición del relato oficial. Es un gobierno que se olvida de las principales demandas de la sociedad. Una de las importantes es el acceso a la vivienda propia y no hay respuestas concretas solo promesas. Desde los gobiernos de Bordón al de Cobos incluido, se construyeron entre 9.000 y 12.000 casas promedio por gestión, mientras que con Jaque sólo alcanzaron a 4.200, y al ritmo que lleva Pérez no se percibe que aumente. Otra es la falta de seguridad. En este momento, aunque el gobierno oculta las estadísticas, del relevamiento de los medios de comunicación se desprende que en lo que va del año se han cometido más de 125 homicidios, o sea que estamos en camino de batir el record de los últimos 5 años. Esta situación se ve agravada por el incremento de la violencia armada en la juventud, situación que se replica en toda la provincia, aún en la zona rural. Otro tema que preocupa es la inflación y este gobierno destruyó la Dirección de Estadísticas ahora es cómplice del INDEC de Moreno. Por ejemplo: el presupuesto que ha enviado a la Legislatura para el año próximo, prevé una inflación del 11%, cuando todos sabemos que supera el 25%. Esta situación se ve agravada por la mala administración general de las cuentas públicas. Ya que se sigue endeudando a la Provincia a tasas altísimas y cobrándoles más a los pocos que pagan impuestos (clase media y Pymes). Mientras tanto, los pocos recursos que obtiene los destina a gastos corrientes y convierte al Estado en una bolsa sin fondo. Otro ejemplo de mala administración es la ejecución del presupuesto en obra pública que genera trabajo y dinamismo en la economía provincial. Al 31 de octubre se ejecutaron 584 millones de pesos contra los 1.700 millones votados por la Legislatura, esto es sólo el 33% del plan de obras de 2012. También los sistemas de Salud y Educación siguen colapsados mientras el gobierno quiere imponer su propia reelección como tema central. Esta obsesión le impide tomar cualquier tipo de decisión ya sea buena o mala. Nosotros hemos intentado mantener una relación armónica y constructiva dentro de las pautas que la democracia y la pluralidad imponen. De hecho hemos aprobado por unanimidad el presupuesto 2012. De cualquier manera creo que no me llamaran, pero de ser así de pediría que implemente algunas de las medidas que presentamos en la Legislatura. Pero, a pesar de todas nuestras propuestas, el gobierno parece ignorar toda esta problemática y sólo habla de reformar la Constitución para perpetuarse en el poder. También me gustaría que defienda y se apoye en la provincia y deje de tener una sumisión humillante con la Nación ya que esa actitud no ha traído ningún beneficio a la provincia, sino más bien ninguneos que afectan el orgullo de los mendocinos.



