Por Andrea Pellicer
Desde el oficialismo legitimaron los reclamos. "El enojo es sumamente legítimo", dijo Felix González a Radio Nihuil. Desde la oposición también asumieron responsabilidades pero “en menor medida”.
8N: Gobierno y oposición repartieron culpas y hablaron de reforma
"Hay un sector de la sociedad que no se siente representado ni por el gobierno ni por la oposición y su enojo es sumamente legitimo”, expresó el ministro de Gobierno, Félix González, la mañana siguiente de la multitudinaria protesta del 8N, al ser consultado por el programa Primeras Voces, de Radio Nihuil.
El ministro político del gobernador Paco Pérez (quien se encuentra de viaje en China) consideró que estas manifestaciones populares tienen que representar un llamado de atención para toda la dirigencia política y se tienen que ver reflejadas en nuevas propuestas. Por este motivo, también llamó a los partidos de la oposición a compartir la responsabilidad.
El mea culpa de la dirigencia opositora no se hizo esperar y se propagó a nivel nacional y provincial asumiendo “parte” de las responsabilidades del malestar social expresado en las calles.
Carlos Aguinaga, representante del PD, no sólo le sacó provecho a las redes sociales durante y después de las manifestaciones para “medir” el disgusto ciudadano sino que también se acercó al kilómetro cero para participar, escuchar los reclamos populares y tomar nota para futuras plataformas.
“No debemos desentendernos de lo que plantea la gente. También fue un mensaje para la oposición que tiene su responsabilidad, aunque en menor medida. Creo que es una gran oportunidad para conformar una alternativa programática en vista de las elecciones legislativas del 2013”, comentó el legislador demócrata.
Por su parte, el máximo exponente radical en la Cámara Alta, Armando Camerucci, compartió la postura del dirigente ganso y confesó que se comunicó con el presidente del partido, Alfredo Cornejo, para ponerlo en conocimiento del panorama que ofrecía los cacerolazos en San Rafael y analizar los reclamos planteados.
“Lo positivo de todo lo ocurrido es que la gente puede expresarse libremente. Pero no podemos dejar de lado el aspecto negativo y es que la política en general no ha logrado resolver toda la bronca contenida de la sociedad”, dijo el senador de la UCR y agregó que la gran concurrencia en el sur provincial lo sorprendió porque, según considera, no hay una costumbre de manifestación.
Todos apuntan hacia la reforma
En medio de las evaluaciones de lo que el 8N dejó, cada dirigente aprovechó para sacar conclusión a su favor y apuntar hacia la reforma constitucional y política desde diferentes posturas.
“Esto debe canalizarse de forma productiva. Por eso nosotros promovemos la reforma constitucional que incluye la consulta popular vinculante o la revocatoria de mandato”, indicó el ministro de gobierno, acusando a la oposición de poner frenos al tratamiento.
“En Mendoza somos como en el programa Cien por ciento lucha: hacemos como que peleamos pero no todo queda en chicanas políticas. Este supuesto buen clima entre los dirigentes nos vuelve poco productivos y no nos permite discutir el conjunto de ideas postulados en la reforma para llegar a un plebiscito”, agregó González.
Tomando esta posta, Camerucci admitió la dureza de su postura pero la justificó indicando que no existe “ambiente político”.
“Ya hemos declarado que bajo estas condiciones no nos vamos a prestar a la discusión punto por punto del proyecto cuando el oficialismo está demostrando que después hace lo que se le da la gana. Bajo estas circunstancias no daremos tratamiento”, subrayó el radicalista y sostuvo que la “mimetización” del gobierno provincial con el nacional ha instalado en Mendoza la dicotomía enemigo-amigo, la cual es muy perjudicial para el debate.
Aguinaga, en tanto, rescata algunos puntos del proyecto oficialista pero propone un frente opositor que se mantenga atento a las estrategias justicialista para aprobar la reelección indefinida.