LAS COIMAS K Domingo, 26 de agosto de 2018

Dos expertos en el uso del poder: Cristina Kirchner y el juez Bonadio

El magistrado está al frente de la causa de las coimas K y podría llevar a prisión a la actual senadora. Ella denuncia persecución política.

La servilleta ha sido protagonista de anotaciones claves para el destino de varias historias. Quién no escribió en ellas un número de teléfono. Una declaración de amor. O una dirección y horario secretos. Tiene su mística. También para la Justicia y la política argentina.

La servilleta reapareció mencionada por Cristina Fernández como uno de los símbolos de corrupción en la Justicia federal, en su discurso como senadora para defenderse de una de las causas de corrupción, justamente, que podría sepultar al kirchnerismo y que la tiene en el ojo de la tormenta por coimas millonarias.

Un papel que la ex presidenta nombró para cargar contra Claudio Bonadio, que podría llevarla presa, mencionándolo como uno de los "jueces de la servilleta".

La servilleta es sólo eso. Un papel o un retazo de tela insulso. Algo que podría haber pasado como anecdótico después de que Domingo Cavallo denunciara en 1996 que durante el menemismo el nombre de Bonadio y el de otros jueces fue anotado en una de ellas, por estar a favor del gobierno de entonces.

Pero no. Es que se trata apenas de uno de los ejemplos de matrimonios polutos entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, en las sombras de Comodoro Py. Un pacto de fidelidad, en donde un funcionario se creyó dueño de una de las piezas claves de la Justicia.

Pero el de Bonadio no fue el único nombre escrito en ese retazo. Ni Menem el único presidente que ubicó a dedo a jueces en rangos de la Justicia federal o que transó con ellos.

Y los matrimonios también se rompen. Y ahora los de la puja no son más que Fernández y Bonadio. Este viene de allanar tres domicilios de la senadora y de asegurar que Cristina y Néstor Kirchner comandaban una organización delictiva.

Ambos se conocen mucho y vienen jugando de forma peligrosa, hace rato, a tirar de la soga. Quizás alguno de los dos termine cruzando la línea central. Aunque la soga también puede cortarse y los perjudicados serán los dos. O todos.

El vínculo de Bonadio y los K

Bonadio es oriundo de San Martín (Buenos Aires) y egresó de la carrera de Derecho en la UBA. Fue militante en los '70 de la derecha peronista, habiendo pasado por las filas de la agrupación Guardia de Hierro y, al regreso de la democracia, del Frente de la Unidad Peronista.

Desde entonces, coqueteó con la política, logrando a inicios del menemismo trabajar en la Secretaría de Legal y Técnica de la Presidencia y codearse con Carlos Corach, que era un soldado de Carlos Saúl.

Eso le permitió que en 1994 llegara directamente a ser juez federal, gracias a que Menem amplió a doce la cantidad de juzgados federales criminales y correccionales de primera instancia. Para entonces, Néstor Kirchner -por ende también su mujer- ya estaba en carrera y era un duro opositor al peronismo encarrilado detrás de Menem. Tanto así -y aunque después mutara según conveniencias de ambos- que ese año como convencional constituyente votó en contra de las modificaciones de la Constitución que permitirían la reelección del líder riojano.

Haberse salteado tribunales para llegar a ocupar uno de los 12 cargos más importantes de la Justicia federal no fue una jugada oculta. El mismo Bonadio colgó en su despacho un cartel que reza: "No se preocupe, yo tampoco llegué por concurso".

Para esa llegada fue crucial Corach, lo que quedó demostrado cuando se lo acusó de haber escrito la famosa servilleta en la que se mencionaba a los jueces que actuarían a favor del gobierno, con el nombre de Bonadio entre ellos y por la que varios terminaron apartados de sus cargos. Bonadio, que ya acumulaba 4 denuncias en el Consejo de la Magistratura, sobrevivió.

Por mientras, el magistrado sumaría a su currículum el manejo de causas de trascendencia que ya empezaban a vincularlo más directamente con el matrimonio Kirchner.

Mientras, Bonadio también empezaba a ser conocido por otros hechos vinculados a la corrupción. En 2001 procesó al periodista Marcelo Bonelli, que había publicado inconsistencias en las declaraciones de Víctor Alderete, interventor del PAMI durante el menemismo.

La lista de sobreseídos gracias a Bonadio se engrosaría y esto llevó a que en 2004 el juez federal fuera denunciado por la Fiscalía Anticorrupción por incumplimiento de deberes, prevaricato y tráfico de influencias.

Un año más tarde fue apartado de la causa que investigaba el encubrimiento y las pistas falsas plantadas en la causa por el atentado a la AMIA.

El motivo: había estado 5 años sin mover el expediente. Después sumaría más de 6 expedientes en la Magistratura por la misma razón.

El juez federal que supo tomarse un café con el papa Francisco encontró en los K uno de los mayores puntos de conflicto de su carrera. Pero fue también lo que le dio trascendencia.

La ex presidenta llegó a llamarlo por cadena nacional el "juez pistolero". Lo hizo para recordar que en septiembre de 2001 Bonadio mató a dos delincuentes tras un intenso tiroteo.

Hubo una ofensiva en el Consejo para destituirlo, pero el kirchnerismo no reunió los votos.

La mención de Cristina era una de las declaraciones públicas que mostraban una nueva batalla desatada entre matrimonios conformados por el Ejecutivo y la Justicia.

Bonadio fue el que empezó a arrinconarla y quien lleva las causas en las que la senadora está implicada. Como el pedido de detención por el memorándum con Irán.

Pasado reciente

Mientras ella era presidenta, él allanó las oficinas de Máximo en Río Gallegos por el caso Hotesur. En esos meses de campaña electoral indagó a Aníbal Fernández, al ex presidente del Banco Central Alejandro Vanoli, al ex ministro de Economía Hernán Lorenzino; pidió la captura de Ricardo Jaime, procesó a Juan Pablo Schiavi, Guillermo Moreno, Juan Manzur y a Amado Boudou.

Para el juez no fue gratis. En el medio de la investigación por Hotesur le rebajaron el sueldo, lo denunciaron y fue amenazado de muerte con un texto anónimo, que además adelantaba que uno de sus hijos aparecería comprometido en una causa. Después de eso, un hijo del juez fue denunciado por el diputado kirchnerista Marcelo Fuentes de lavar dinero a través de un estudio de música.

También fue Bonadio quien procesó a De Vido en mayo del 2016, por estrago culposo y administración fraudulenta, y lo embargó por la tragedia ferroviaria en Once.

Ahora viene de lograr la autorización del Congreso nacional para ingresar a tres de las propiedades de Cristina Kirchner. Apenas una de las trascendentales decisiones en el marco de la causa que se inició con ocho cuadernos que el periodista Diego Cabot aportó a la Justicia y que fueron escritos por Oscar Centeno -ex chofer de Roberto Baratta- acerca de la ruta del dinero de las coimas K que superarían los 200 millones de dólares.

Sin dudas, la soga está más tensa que nunca.