Sergio Narváez (48), comisario inspector y jefe de la Policía científica de la provincia, confirmó durante el juicio que se lleva a cabo por el asesinato de Roxana Toledo que el disparo que rompió el cristal de la ventanilla izquierda y le produjo la muerte a la mujer ingresó por el medio de la misma.
El testimonio de quien fue jefe de la Policía Científica para el Sur mendocino cuando se cometió el crimen estuvo basado en el informe que se confeccionó luego de las pericias que se realizaron en el lugar de los hechos.
El uniformado declaró con rigor científico que "la bala ingresó por el medio de la ventanilla, penetró al cuerpo de Roxana por el hombro izquierdo y tuvo un orificio de salida por el omóplato derecho luego atravesó el sector derecho de la butaca del conductor y se alojó en la butaca del acompañante".
Según la trayectoria, los peritos estimaron que "el ejecutor del disparo podría medir 1,75 y que el recorrido fue de arriba hacia abajo" y agregó que "la víctima, Roxana Toledo, estuvo en una posición defensiva con el cuerpo recostado sobre la derecha".
En este contexto, Narváez afirmó que "por la falta de tecnología no se pudo determinar la distancia entre el tirador y el vidrio y tampoco se pudo preservar el cristal porque después de las tomas fotográficas prácticamente se desintegró y cayó al suelo"..
De esta manera no se pudieron encontrar restos de pólvora ni tampoco la vaina del proyectil 9 milímetros, sin embargo reconoció que para identificar el arma usada basta con la bala hallada en la butaca del acompañante. Las pruebas efectuadas confirmaron que el arma secuestrada fue la utilizada durante el robo echando por tierra la versión de Marcos Forconi que negó esta prueba y dijo que usó otra arma.
Otro dato que brindó el comisario para describir el dramatismo de la escena que vivieron Roxana y su compañera Vanina Lucero fue el hallazgo de orina en los asientos de las butacas. Fue tal el estrés traumático que sufrieron ambas que hasta se orinaron encima. Además se hallaron restos hemáticos sobre una de las butacas y en la palanca de cambios.
Respecto a la ventanilla derecha, del lado del conductor, donde estuvo Guido Forconi, el experto señaló que "no se observaron daños".
La declaración duró más de una hora y fue la defensa de los hermanos Forconi quienes más preguntas le hicieron al experto en balística.
En este marco Narváez reconoció también la falta de un barredor electrónico que permita mejorar la pericia y que sólo existe desde hace unos años en el norte de la provincia.



