Zafrán lanzó zafranito - hábitos honestos, una marca pensada para chicos y chicas y su primera línea de productos orgánicos.
El propósito de zafranito es combatir la obesidad infantil, una pandemia que trae dificultades motrices, problemas de autoestima y en el rendimiento escolar y a la vez es causa de las enfermedades crónicas no transmisibles, que son la primera causa de muerte en el mundo.
Zafrán una Empresa B argentina con sello de inclusión laboral y cuidado del medioambiente (Asociación Civil Andar y Red Creer). Uno de sus co-fundadores,Nito Anello, el año pasado fue elegido por la revista Forbes como uno de los 30 emprendedores de Argentina que construyen futuro. Este año Zafrán lanza zafranito, una nueva linea de productos que tienen como heróico proposito combatir la obesidad infantil en Argentina, luna verdadera pandemía, por la que hoy mueren en el mundo casi 3 millones de personas al año.
Zzafranito) lleva a cabo este propósito con unas ricas galletitas 100% integrales, que son el primer producto certificado orgánico de zafrán. Son elaboradas con materias primas orgánicas, sin plaguicidas ni fertilizantes sintéticos y sin manipulación genética. Están endulzadas con miel y fruta, son fuente de fibra y bajas en grasas saturadas y sodio. Vienen en dos sabores, vainilla y chocolate, en presentaciones individuales (28 gramos) y para compartir (150 gramos).
La marca, con una fuerte visión global y de futuro, apunta a resolver este problema de salud pública de la mano de la concientización social y ambiental. La propuesta de zafranito pretende ayudar a madres y padres a inculcar hábitos honestos; esos que se contagian con la palabra y el ejemplo, como cocinar en casa, consumir verduras y frutas frescas, hacer deporte, jugar, tener una huerta, reciclar, etc. Se trata de una serie de actividades que generan felicidad y mejoran la salud de quienes las practican.
"Estas ricas galletitas son sólo el primer paso de un largo camino con el propósito de combatir la obesidad infantil, inculcando buenos hábitos y reeducando el paladar sobre endulzado de los más chiquitos. Como padre me hace ruido que un médico regale caramelos como un premio o que en los jardines de infantes haya un día a la semana de comida saludable, ¿y el resto de los días qué es?”, dice Nito Anello, cofundador de zafrán. “Quiero que zafranito sea un aliado de esos padres y madres que sienten algo parecido, que no quieren dejar la educación alimentaria librada al entorno y que entienden que de esta forma están cuidando a sus hijos.” afirma Nito, quién fue elegido recientemente por la revista Forbes como uno de los 30 emprendedores que construyen futuro en Argentina.
Este año la marca espera lanzar más líneas de productos que pueden encontrarse en todas las dietéticas del país y los principales supermercados. También se puede adquirir en su tienda online www.zafran.com.ar.
Un negocio con propósito de triple impacto
Esta mirada integradora es muy propia de zafrán que el mes pasado logró la certificación como Empresa B, un reconocimiento a su triple impacto positivo en el mundo. El propósito de zafrán es mejorar el mundo a través de la alimentación y la inclusión laboral, para potenciar la vida de las personas, eliminar las enfermedades no transmisibles y generar un impacto positivo en el ambiente. La propuesta alimenticia es volver a lo simple, quitando tanto ingredientes como procesos que están de más. Desde 2014, elabora granolas en la Asociación Civil Andar, que mejora la vida de personas con discapacidad permitiéndoles acceder a un trabajo, deporte, cultura, arte y salud, afianzando también sus vínculos familiares. En 2019 inauguró su primera planta propia de barras de frutos secos y continuó su vocación inclusiva, dando trabajo a través de diversos programas a personas que pasaron por situación de encierro. Este año se encuentra en el desarrollo de envases biodegradables e incursiona en el mundo orgánico de la mano de zafranito para seguir mejorando su impacto ambiental.
Acerca de Zafrán recetas honestas
Nito Anello y Charlie Rivero Haedo son dos amigos que comparten un sueño: mejorar la alimentación de las personas. En 2012, con una inversión inicial de 50 mil pesos, comenzó a forjarse zafrán, un emprendimiento distinto. En 2017 se sumó Diego Salmain como socio, reforzando la parte comercial. zafrán ofrece productos como barras y snacks de frutos secos, granolas y galletitas de diferentes sabores que se comercializan en grandes cadenas de supermercados, dietéticas, farmacias y venta on-line (www.zafran.com.ar).
En 2019, habiendo inaugurado su nueva planta de barras de frutos secos en Buenos Aires, duplicaron la facturación respecto del año anterior, cerrando el año en más de 50 millones de pesos. En 2020 lanzó su primera línea de productos orgánicos para chicos con el fin de combatir la obesidad infantil y certificó como empresa B, siendo ya parte de una comunidad global comprometida con el triple impacto.
Zafrán obtuvo recientemente la certificación de Empresa B que la reconoce como empresa de triple impacto, desde el punto de vista social, ambiental y económico. Así se una a las “mejores empresas para el mundo” por su modelo de impacto y sus buenas políticas y prácticas.
Sistema B es un movimiento global que comparte la visión de una nueva economía que genere valor sostenible. Promueven empresas que midan su impacto en el bienestar de las personas, las sociedades y el planeta, de forma simultánea. Sostienen que el lucro no es el único parámetro del crecimiento, sino que debe estar guiado por valores y ética que sumen trascendencia, sentido y propósito. La comunidad cuenta con más de 3.200 empresas en el mundo y más de 570en América Latina.
Junto con la certificación zafrán asume el compromiso de una gestión transparente con una medición continua de impacto y la incorporación del propósito en el estatuto social de la empresa: “mejorar el mundo a través de la alimentación y la inclusión laboral, para potenciar la vida de las personas, eliminar las enfermedades no transmisibles y generar un impacto positivo en el ambiente”.
Mejorar la alimentación
La propuesta de zafrán para mejorar el mundo a través de la alimentación es volver a lo simple, ni dietas ni ultraprocesados: recetas y hábitos honestos. Desde su fundación en 2012, se esfuerza por ofrecer comida de verdad, volviendo a las recetas y los ingredientes reales, esos que podés encontrar en tu casa, quitando cualquier sobrante (procesos químicos, conservantes, colorantes, saborizantes, exceso de azúcar, grasa, sal, etc.). Sus productos; granolas, galletitas. snacks y barras de frutos secos se caracterizan por mostrar con mucha transparencia los pocos ingredientes con los que fueron elaborados y aclarar que no contienen nada de más.
La alimentación es una de las principales causas de las enfermedades no transmisibles entre las que se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. Además, el sistema alimentario global es el sector de la economía con mayor impacto social y ambiental. Consciente de problema, zafrán trabaja en pos de la inclusión laboral y el cuidado ambiental.
Inclusión laboral
Desde hace 6 años zafrán trabaja con la Asociación Civil Andar, que mejora la vida de personas con discapacidad permitiéndoles acceder a un trabajo, deporte, cultura, arte y salud, afianzando también sus vínculos familiares. Ahí, personas con discapacidad cocinan y envasan las granolas de zafrán. Su trabajo en conjunto incluye capacitaciones en gestión de calidad y buenas prácticas de manufactura para los distintos grupos productivos de Granja Andar. También trabaja con un taller protegido en San Martín.
En 2019, zafrán inauguró en San Martín, Buenos Aires, su primera planta propia de barras de frutos secos, y sus primeros empleados fueron personas que pasaron por situación de encierro. Ahí nació su programa de inclusión laboral de liberados. Forma parte de la Red Creer, un espacio colaborativo y multiactoral para que trabaja con personas privadas de la libertad, liberados y sus entornos directos.




