Editorial Lunes, 27 de agosto de 2018

¿Una tormenta inesperada?

La educación superior cohesionada es el nuevo frente de lucha que tienen la Nación y Mendoza.

Se suma, o más bien crece o mejor dicho se potencia, un nuevo frente de tormenta que va entrando en categoría de huracán. Complejo, y con varios protagonistas que hasta hace muy poco fueron (y otros lo siguen siendo) parte del oficialismo nacional y provincial.

Gran parte de la comunidad de la educación superior se cohesiona en Mendoza: al descontento por la baja del presupuesto a las universidades y a la investigación, junto con el reclamo salarial de los docentes e investigadores, en los últimos días se sumaron los terciarios de la Dirección General Escuelas, quienes se están manifestando en contra del posible cierre o cambio de carreras, lo que llevó al procesamiento judicial de algunos profesores y alumnos que participaban en una toma en el Colegio Tomás Godoy Cruz de Mendoza capital, caldeando el conflicto a una dimensión inesperada.

Ante la crisis económica que está a punto de llevar al país a un estado de recesión, el Gobierno deberá hacer frente a un sector sensible e ícono del progresismo en la historia argentina: los estudiantes.

Por estos días reflotan las arengas sobre "la educación pública, gratuita y laica", y ellos mismos muestran las enseñanzas de la Reforma Universitaria, recuerdan la Noche de los Bastones Largos o las movilizaciones y tomas contra el intento de arancelamiento durante el menemismo. Tal militancia es la de Franja Morada y de un amplio sector de la Juventud Radical, los mismos que le critican al gobierno local el criminalizar la protesta o el pretender una educación con perspectiva mercantilista.

La pregunta es si el Gobierno tuvo conciencia de que terminaría uniendo en su contra a esos chicos y chicas del radicalismo, de los peronismos y de las izquierdas, o a muchos docentes y no docentes que tenía como aliados y críticos de los gobiernos anteriores.

Es indudable que se ha profundizado la crisis educativa, la que lleva meses de paros (en los secundarios y varias carreras de la Universidad Nacional de Cuyo) y ahora suma a los terciarios con tomas, asambleas y fantasmas de cierres.

Vale evidenciar también lo que en primera instancia se presenta como una contradicción, y es que más allá de los intereses sectoriales y de las chicanas, todos los involucrados en esta "crisis", en esta "puja", reconocen el valor central de la educación para la sociedad y el país.