Dice el actor Fernán Mirás: "La gestión de Macri me angustia. No tengo esperanzas en este gobierno".
Y agrega: "Estoy preocupado por el rumbo económico y el endeudamiento que lleva adelante el macrismo. Esto ya lo viví y sé cómo termina".
Luego se sincera así: "Más que sorprendido, estoy desorientado sin saber hacia dónde van y si van a aflojar en algún momento".
Cuando le preguntan por qué es kirchnerista, explica: "Desde que tengo memoria, nunca había vivido una gestión progresista. Y lo que me interesó del kirchnerismo fue lo que tuvo de progresista. El de Macri es un gobierno de derecha y la derecha nunca va a defender los derechos humanos".
Dice el actor Pablo Rago: "Extraño tener la guita en el bolsillo para ir a comprar la comida. Ahora tenés que pensar que tenés que pagar con la tarjeta. No estamos mejor que hace dos años. Mi familia tampoco".
Sin embargo, Pablo Rago aclara: "Yo soy un tipo afortunado, laburo mucho: termino una película y empiezo otra la semana que viene, no me puedo quejar".
Empero concluye así: "Ahora estamos volviendo a una época que los que somos un poco más grandes, ya la vivimos. Y no queremos asustar a nadie, pero... asústense".
Florencia Peña, otra actriz kirchnerista, apostó también: "No es algo que diga sólo Pablo Rago. Es un momento complicado. Estamos un poquito desfasados entre sueldos e inflación. Cuesta el supermercado, todo cuesta más, la ropa está por las nubes. Vivir en la Argentina es muy caro en este momento".
Repasemos la opinión de Cecilia Roth. "Macri es cínico y frío. Yo quiero que liberen a Milagro Sala, que no detengan ni golpeen a nadie más, que no hagan decretos de ninguna índole, que no compren armas, que hagan una paritaria nacional para los maestros, que no disuelvan el INCAA, que paren con la inflación, que no aumenten los servicios, que abran los teatros como prometieron y que repongan los planes sociales anteriores".
Cualquier desprevenido que no conozca la realidad del país podría creer que en el kirchnerismo no hubo inflación ni pobres ni decretos de necesidad y urgencia, que no tergiversaron y escondieron los índices de costos de vida, que no hubo persecuciones a los que pensaban distinto ni que la corrupción alcanzó ribetes excepcionales.


