Editorial Miércoles, 18 de abril de 2018

Tecnología que sirve

Algunas app vinculan a padres y alumnos con la escuela a la velocidad de la telefonía inteligente.

Desbordados de nuevas tecnologías estamos en la vida diaria: celulares inteligentes, tablets inteligentes, televisores inteligentes y un sinfín de otros aparatos inteligentes cuya utilidad vamos descubriendo a merced de las explicaciones y demostraciones de nuestros jóvenes. La clave es encontrar el equilibrio entre la desbordante disponibilidad y los usos útiles. Y la escuela, desde hace algunos años, ha dado respuestas satisfactorias al respecto.

El diseño y puesta en funcionamiento de algunas app gratuitas permiten que los adultos estén al corriente del transcurrir de la vida de sus hijos en las aulas, asunto complejo si los hay, máxime en las épocas de adolescencia.

La sapiencia de los tecnodiseñadores permite acceder, con tocar un par de íconos, a un menú que detalla desde el cronograma de materias y futuros exámenes hasta los conflictivos ítems sanciones disciplinarias e inasistencias.

Sirven, de este modo, las nuevas tecnologías, para darle una verdadera utilidad -seguramente hay muchas otras por descubrir- a la tremenda cantidad de aparatos funcionando las veinticuatro horas en nuestras narices.

Contribuyen a que los padres participen activa y a la vez discretamente del seguimiento de la faena escolar, ya que con apenas un clic es posible acceder a la nómina de calificaciones entregadas y por entregar, y hasta al detalle de los temas que serán evaluados oportunamente.

La otra pata del asunto son los propios educandos, quienes, teléfonos inteligentes en mano -posiblemente mucho más tiempo del que los adultos querrían- reciben información instantánea acerca de los ítems antes descriptos y, además, materiales de estudio y una especie de mensajería instantánea de parte de los docentes.

¿Las nuevas tecnologías remplazarán al contacto interpersonal docentes-padres? Todo indica que sí, pero será finalmente la política educativa estatal y la de los colegios de gestión privada los que fijarán los cánones a seguir, ojalá que pensando en que el vínculo no desaparezca.

Sí damos por descontado que la utilización de la informática en la vida diaria demuestra que ya no hay excusas para quienes eligen mirar para otro lado al momento de estar al día con lo que suceda con la escolarización de los más chicos. Para saber qué está pasando será cuestión de estar atentos el celular, como más de un centenar de veces cada día. Nada nuevo.