Editorial Viernes, 29 de junio de 2018

Previsible y preocupante

El dólar sigue subiendo y el Gobierno no logra sincerar cuál debe ser el techo para poder apuntalarlo.

El dólar sigue subiendo. No tiene control. Nada nuevo, pero sí preocupante, ya que la mayoría de los consultores y analistas coinciden en que el Gobierno sigue sin encontrar las formas, las políticas para contener la moneda estadounidense en el mercado, lo que repercute en los precios, en la inflación, en las importaciones y en los ánimos.

Los cambios en el Gabinete que realizó el presidente Macri -con el posicionamiento de Dujovne como el "superministro económico" y Nicolás Caputo a cargo del Banco Central-, más la inyección de miles de millones que llegaron tras el crédito del Fondo Monetario Internacional, hicieron pensar que el Ejecutivo lograría apuntalar un techo cambiario, pero no fue así y la incertidumbre se apoderó de muchos de los que juegan en la bolsa y en las mesas de dinero. Al alza del dólar también se sumó esta semana el derrumbe del Merval.

Entre las quejas de los economistas está que se haya prefijado, como medida oficial del BCRA, la licitación de U$S100 millones por día y siempre a la misma hora. Explican que tanta previsibilidad hace que después de la licitación los operadores hagan su juego. La idea, dicen, serían que tanto el monto a vender como el horario de lo que se licite sean cambiantes. En este contexto, agregan que en los últimos días sólo el Tesoro vende, mientras los privados han decidido guardarse, esperar.

Otro de los factores que están alertando es el del desarme de las Lebac, ya que todos esos pesos se van al dólar.

El Gobierno ya dejó en claro que no pudo liberar el mercado como pretendía. Ahora debe mostrar política económicas más que cambiarias. Debe convencer a algunos sectores de la economía de que lo acompañen. Necesita bajar la espuma, llevar tranquilidad, mostrar certezas y claridad, sobre todo cuando hay una fuerte inflación y una recesión más precipitada de lo esperado.

Es claro, evidente y reiterado que el impacto del dólar repercute en la economía y, obvio, en la política. Un sinceramiento sobre qué dólar necesita el país para su despegue es una de las claves, ya que será difícil seguir sosteniendo la suba precios en un contexto donde los salarios y el empleo se van desplomando.

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