Hay que ponerles el oído a las voces de la civilidad para caer en la cuenta de que la mayoría no quiere paros.

La saturación de la gente ante la "cultura del paro"

Los argentinos están llegando a un punto de saturación ante la creciente "cultura del paro".

Este jueves buena parte de la población, sobre todo la que no comparte la idea de paralizar el país, es rehén de la decisión de la CGT nacional.

No hay transporte público. Y los que quieran usar su libre albedrío e ir a trabajar o a estudiar o a su consulta médica se encontrarán con serios problemas para hacer su voluntad.

Sin embargo, este miércoles trascendió a través de las redes sociales y de las conversaciones laborales, la percepción de que se estaba generando un tejido entre los mismos afectados para compartir sus vehículos con compañeros a fin de no perder el presentismo.

También las propias empresas aceitaban sus logísticas para salir a buscar a los empleados que han expresado su intención de ir a trabajar.

De alguna manera, la civilidad tiene que hacerse escuchar.

Eso es precisamente lo que ocurrió el sábado 1 de abril cuando miles de argentinos salieron a la calle para expresar que no estaban de acuerdo con el nivel de agresividad que estaban alcanzado las protestas.

No se trata de desconocer el derecho a la huelga, sino de poner las cosas en su justo término.

Es un secreto a voces que la CGT no estaba convencida de hacer esta huelga general, sino que fue la presión de los gremios de izquierda, del kirchnerismo y de los piqueteros la que motivó al triunvirato cegetista a lanzar una huelga que no tiene justificación.

Para que la CGT no pierda protagonismo, los argentinos nos vemos obligados a una jornada de tensión y de problemas.

No estamos en la imaginaria dictadura con que Hebe de Bonafini y otros fanáticos nos quieren vender sus relatos.

Los cauces democráticos argentinos están funcionando a pleno en el país. Hay libertad de prensa y el denigrado Gobierno "neoliberal", como quieren demonizar a la gestión de Mauricio , no ha cortado los programas de ayuda social que caracterizan al peronismo.

Los mismos jefes cegetistas han reconocido públicamente que esta administración ha sido más dialoguista y justa con los gremios que el kirchnerismo.

¿Y entonces?

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