China

Historias de la Gran Marcha resuenan 90 años después

Viajeros rememoran la hazaña a través de China y descubren cómo esta sigue perdurando entre las nuevas generaciones

Por UNO

Hay viajes que llevan a un destino y viajes que conducen a la historia. La Gran Marcha es ambas cosas.

Noventa años después de que el Ejército Rojo completara su épica travesía, los viajeros recorren de nuevo su ruta a través de Jiangxi, Hunan, Guizhou, Sichuan, Gansu y otras provincias y regiones, atravesando montañas, praderas y lugares históricos en un itinerario que se ha convertido en una de las rutas del “turismo rojo” más importantes de China.

La Gran Marcha (1934-1936) del Ejército Rojo —precursor del Ejército Popular de Liberación— fue emprendida por diversas fuerzas provenientes de distintas bases revolucionarias del sur de China, partiendo el contingente principal desde Jiangxi.

Tras recorrer unos 12.500 kilómetros, las fuerzas principales terminaron reuniéndose en el noroeste de China —en lugares como Jiangtaibu, en la actual región autónoma de la etnia hui de Ningxia, y Huining, en Gansu, en octubre de 1936. Acosado por más de un millón de soldados enemigos, el Ejército Rojo soportó penalidades extremas a lo largo del trayecto.

Hoy en día, la ruta ofrece a los viajeros una forma distinta de acercarse a esa historia: no limitándose a leer sobre ella, sino recorriendo a pie los paisajes donde se desarrolló. Desde Guizhou hasta Sichuan y Gansu, cada parada del camino revela un capítulo diferente de la Gran Marcha.

En Guizhou, los visitantes pueden explorar el lugar donde se celebró la Reunión de Zunyi, escenario de una reunión crucial para la historia del Ejército Rojo; fue un punto de inflexión que salvó la causa revolucionaria y consolidó el liderazgo de Mao Zedong en un momento crítico en el que el Ejército Rojo atravesaba una grave crisis.

En Sichuan, los viajeros escalan montañas nevadas y atraviesan praderas pantanosas, recorriendo rutas que evocan las arduas condiciones que afrontaron los soldados del Ejército Rojo.

En Gansu, quienes visitan el condado de Huining pueden situarse bajo la torre conmemorativa que señala el punto de encuentro de las tres fuerzas principales del Ejército Rojo y conocer los acontecimientos que llevaron a la Gran Marcha a su etapa final.

Experiencias como estas transforman la historia —que suele reducirse a palabras en una página— en algo tangible, algo que se percibe a través de lugares, paisajes y vivencias personales.

Hoy en día, el turismo centrado en la Gran Marcha también está encontrando nuevas formas de atraer a los viajeros más jóvenes. Las rutas de senderismo, las recreaciones en vivo y las experiencias de realidad virtual invitan a los visitantes a recorrer tramos del trayecto y a conocer su historia de una manera más inmersiva.

A medida que las nuevas generaciones siguen esos pasos históricos, las historias y los recuerdos vinculados a la travesía cobran nueva vida.

Gracias al proyecto del Parque Cultural Nacional de la Gran Marcha —una iniciativa de alcance nacional lanzada en 2019—, el legado de la revolución se ha convertido en una fuente de valentía e inspiración para la Gran Marcha de la nueva era.

Por WANG RU.

En pocas palabras

  • Gran Marcha: viajeros rememoran la hazaña histórica a través de China 90 años después.
  • Ruta turística: el recorrido de 12.500 km es ahora una importante ruta de “turismo rojo” con experiencias inmersivas.
  • Legado vigente: el Parque Cultural Nacional revitaliza la historia revolucionaria para las nuevas generaciones.
Resumen generado por Thinkindot AI

Temas relacionados: