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No todo es Clarín o Marita Verón. Pese al enojo de Cristina, en Mendoza, el fuero federal esta acéfalo.

Justicia democrática: que sea para todos

José Luis Verderico

jlverderico@diariouno.net.ar

Termina para la Justicia argentina un año que se desarrolló en calma, sin sobresaltos, hasta que sobrevinieron el tratamiento de los planteos del Grupo Clarín contra la Ley de Medios y el fallo absolutorio de los 13 acusados del secuestro y la desaparición de Marita Verón.

Así, de un día para el otro, Cristina y sus escuderos salieron a pedir las cabezas de los camaristas que dieron curso a la cautelar, como pedía Clarín.

Así, en un pestañeo, Susana Trimarco, sus abogados y las instituciones que apoyan la lucha de la madre de Marita Verón gritaron a los cuatro vientos que los jueces de sentencia tucumanos que liberaron a los acusados son “corruptos” y que “cobraron” por semejante sentencia. Hasta Cristina, dijo Trimarco, despotricó en su despacho en la Rosada cuando supo del desenlace del caso Verón.

“Fierros”

Entonces, en un tris, sin medias tintas, pasamos de tener una Justicia respetable a estar a merced de “jueces corruptos, comprados, que se valen de los fierros judiciales cuando los mediáticos no son suficientes”, y esta larga frase textual le pertenece, por partes, a Trimarco y a Presidenta.

Así, desde el poder político lanzaron una idea que retumbó con fuerza, al comienzo, pero que parece desvanecerse a medida que entramos cada vez más en los sopores veraniegos.

“Democratizar la justicia”, tronó la Presidenta a la luz de esos polémicos fallos.

¿Acaso la Justicia nacional y la mendocina no son lo suficientemente democráticas, si tenemos en cuenta que los jueces rinden concursos públicos, que después deben ser elegidos en ternas (léase bendecidos) por Cristina y Paco Pérez, y que finalmente deben sortear la votación en el Congreso y la Legislatura después de las audiencias públicas?

Repaso, y en el proceso de selección vigente están todos los sectores sociales representados: la Justicia, los abogados, el poder político, los ciudadanos comunes, y las instituciones públicas y privadas.

Entonces me pregunto qué habrá querido decir la Presidenta con eso de “democratizar”. Que el sistema es perfectible, no me caben dudas. Pero considero que tiene sólidas bases democráticas y que si no es así, ¿recién ahora se dieron cuenta, cuando la Justicia empezó a resolver en contra de lo esperado?

Mendoza también existe

Cuando digo que el sistema judicial es perfectible me refiero al funcionamiento operativo, con las altas y las bajas en la plantilla de jueces y con todo lo que significa que un juzgado se quede sin usía, ya sea por jubilación, suspensión, muerte o destitución.

Una forma concreta de “democratizar la Justicia”, por ejemplo, en Mendoza es que la Justicia federal vuelva a tener conducción ya que, después de las destituciones y renuncias de Otilio Romano, Luis Miret, Carlos Pereyra González, Julio Petra y Alfredo López Cuitiño, el fuero federal no tiene quiénes hagan justicia en la categoría más alta a nivel local.

Y ojo, que si nos ponemos a revisar los juzgados de primera instancia encontramos uno que está vacante: el Nº3. Y hace rato.

Dejar pasar

“Democratizar la Justicia”, siempre en materia federal, permitiría tener ya terminados los concursos para nuevos jueces federales, rendidos hace tiempo en el Consejo de la Magistratura de la Nación, y que servirían para cubrir las vacantes mencionadas.

Dejar pasar el tiempo en esta materia sería quedar al filo de la denegación de justicia, algo impropio de la democracia, algo que la peor dictadura ejerció sin piedad.

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