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El placer de la atadura erótica

Estimulo, creatividad y adrenalina son algunos de los elementos que se pueden incorporar en el acto íntimo cuando se efectúa alguna de las prácticas sexuales que existen; ejemplo, el bondage. 

Como parte de las prácticas sexuales denominadas BDSM (Bondage, Disciplina, Sumisión y Masoquismo), en éste cada miembro de la pareja debe elegir el rol que interpretará: el de sumisión o el de dominación, para posteriormente efectuar lo que serán ataduras e inmovilizaciones eróticas.

Sin embargo, el bondage conlleva algunas dificultades que si eres principiante puede causarte daño a ti o a tu pareja. Para evitarlo e imprimirle a tu vida sexual un poco de innovación y deseo, Salud180.com te ofrece siente tips que te ayudará a tener una experiencia inolvidable. 

1. Estar de acuerdo. El dejarse atar los brazos o alguna parte del cuerpo es algo que se tiene que hablar antes con tu pareja si quieres disfrutar de una experiencia de placer y no un conflicto. Explícale que te excita esa fantasía y que te gustaría intentarla.

2. Palabra clave. Antes de emprender el juego debes acordar una palabra, por ejemplo, rojo, para que, en cualquier momento en que no estés cómoda, sea suficiente con decirla en voz alta para que todo el juego se detenga. 

3. Herramientas. Puedes emplear un pañuelo, corbata o una mascada, de preferencia nada que pueda irritar o lesionar el cuerpo.

4. Zonas prohibidas. Nunca pases una cuerda alrededor del cuello, es muy fácil que eso pueda causar ahogos o estrangulaciones. No aprietes tanto, al punto que cortes la circulación; si ves que la piel se pone fría o azul, desata inmediatamente. Nunca dejes sola a una persona que está inmovilizada, debes estar siempre cuidando de que todo va bien. 

5. Métete en tu papel. Es imprescindible creértelo para dejarte arrollar por el placer. Cuando eres sumiso, deberás aprender a dejarte ir, abandonarte a los caprichos de tu amante. No tienes que pensar ni actuar, sólo obedecer y entregar tu cuerpo. Para ti toda la sesión será una incógnita.

En cambio, el papel dominante asume el control absoluto de la situación. Da las órdenes y crea los amarres. Lo bueno de este juego es que se desarrolla lentamente y permite jugar con todo el cuerpo. Cuanto más se estimulen otras zonas aparte de los genitales, mucho mejor. 

En la intimidad todo está permitido siempre que exista respeto y seguridad. ¡Inténtalo y disfruta de una nueva experiencia!