Vendimia solidaria Domingo, 25 de noviembre de 2018

Vivir en yoga

La fundación nació hace dos años para que la gente conozca las técnicas que reducen, previenen y ayudan a manejar el estrés.

Yoga es unión y es vida. Precisamente a la vida nació hace dos años, en Mendoza, la Fundación por el Yoga. Surgió de la unión entre Susana Leda, Master en Yoga, que dedicó muchos años a esta práctica y su enseñanza junto a quienes conocieron los beneficios de esta forma de vida, y creyeron conveniente que este conocimiento no se perdiera, sino que siguiera multiplicándose.

Iniciando así una nueva etapa, donde buscan que la mayor cantidad de gente conozca sus técnicas fisiológicas, que reducen, previenen y ayudan a manejar situaciones de estrés, ataques de pánico y ansiedad entre otros.

Es por esto que trabajan en colaboración con médicos cardiólogos, psicólogos y psiquiatras, así como también profesionales relacionados a la neurociencia y la psiconeuroinmunoendocrinólogía, quienes recomiendan a sus pacientes complementar los tratamientos con la práctica de yoga. Una práctica que ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas, por brindar un enfoque holístico de la salud y el bienestar para la población mundial.

"Hacemos un yoga que no es el tradicional, sino uno muy antiguo, pre védico, y que utiliza técnicas estrictamente fisiológicas, trabajando sobre el cuerpo, la mente y todo el ser completo. Es un yoga desrepresor, sensitivo, laico, y sensorial, donde cada uno va tomando contacto consigo mismo y se va dando cuenta de lo que necesita", dijo Susana Leda.

"Nosotros damos grupalmente unas técnicas, y éstas actúan sobre cada persona de manera individual. Van activando y haciendo funcionar todo su sistema fisiológico, que tiene que ver con todos los aspectos de la vida, el cuerpo, y la mente, porque somos seres completos", explicó Susana.

Victoria Marmili, miembro de la fundación, comentó: "Yo puedo hablar de mi experiencia. Vivía a mil, pero llegaba la noche y había momentos en los que tenía una sensación de sin sentido. De haber hecho muchas cosas y al final del día darme cuenta que daba igual".

"Entonces comencé con esta práctica, y los cambios empezaron a notarse en mí. Desaparecieron los ataques de pánico, la ansiedad, el insomnio, el stress. Yo notaba que estaba feliz y contenta con lo que había hecho durante el día, había disfrutado y había estado en el aquí y ahora", señaló Victoria.

"Hacemos un yoga muy activo, para personas que quieren subir sus energías y sentirse bien y que aunque no lo hayan practicado antes puedan hacerlo, porque se maneja a su ritmo. Pero sí necesitamos del compromiso y la continuidad por parte de la persona, quien va obteniendo resultados muy rápido", definió Susana.

Enseñan sólo técnicas que las personas trasladan a sus vidas, a sus circunstancias, su pareja, sus hijos, su entorno.

Para poder crecer y que más gente los conozca, necesitan un lugar donde poder practicar y dar estos talleres, porque hoy lo hacen en un espacio que les presta el municipio de Guaymallén, pero que comienza a quedarles chico.

De esta forma, podrían trabajar con los niños, los docentes, los enfermos y colaborar a través de esta práctica para que la gente pueda estar bien. Adaptando las distintas técnicas, a las más diversas personalidades y permitiendo que todo el mundo, pueda vivir en yoga.

Más noticias