Durante siglos, un roble del valle llamado Old Glory permaneció como parte del paisaje de Stevenson Ranch, en el condado de Los Ángeles, California. Con aproximadamente 400 años de antigüedad, este enorme árbol se convirtió en un símbolo de la lucha.
El roble se encontraba junto a Pico Canyon Road y en 2002 iba a ser talado para permitir la ampliación de una carretera de dos a cuatro carriles, un requisito necesario para la construcción de un nuevo desarrollo de viviendas. La decisión generó una fuerte protesta ambiental.
El árbol de 400 años que iba a ser talado y terminó siendo trasladado en una operación de un millón de dólares
El activista John Quigley se instaló en las ramas del árbol durante 71 días para impedir que fuera cortado. La acción atrajo la atención de medios internacionales y recibió el apoyo de vecinos de la zona y de la actriz Renée Russo, quienes pidieron buscar una alternativa para salvarlo.
Ante la presión pública, la empresa constructora John Laing Homes decidió modificar sus planes y trasladar el árbol en lugar de eliminarlo. El operativo fue una compleja tarea de ingeniería que tuvo un costo superior a un millón de dólares. Para moverlo se utilizó una plataforma especial de 128 ruedas, similar a las empleadas para transportar grandes estructuras industriales.
El árbol que movieron completo: una de las mayores hazañas de ingeniería para salvar la naturaleza
El conjunto completo, que incluía el árbol, sus raíces y el sistema de soporte, alcanzaba un peso aproximado de 250 toneladas. El traslado requirió una planificación precisa. Old Glory, con una copa de unos 21 metros de altura y cerca de 30 metros de ancho, fue desplazado alrededor de 400 metros hasta una reserva de robles cercana.
Allí se preparó un espacio de aproximadamente 3,3 metros de profundidad para colocar nuevamente sus raíces. La operación generó un espectáculo poco común, cientos de personas salieron a las calles para observar cómo el enorme roble avanzaba lentamente sobre la plataforma.
En 2007, el roble fue reconocido por Guinness World Records como el árbol más grande jamás trasplantado. Más tarde, en 2024, el condado de Los Ángeles lo declaró Monumento Histórico, en reconocimiento a su importancia ambiental y al esfuerzo colectivo que permitió conservarlo.





