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Trabajar en la ONU: una experiencia valiosa de contacto global

Los jóvenes adquieren una valiosa experiencia al trabajar en el organismo global

Desde mediados de marzo, Ge Xinyi trabaja desde su casa de Nueva York debido al COVID-19 y solo recientemente está planeando regresar a la oficina de forma ocasional después de que se redujeran las restricciones. Ge, de 27 años, de Wuhan, provincia de Hubei, ha pasado cuatro años en la sede del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, donde es responsable de planificar, monitorear y evaluar la comunicación organizacional y las actividades relacionadas con la promoción. “Nosotros (UNICEF) tenemos muchos planes estratégicos a corto, mediano y largo plazo y mi trabajo es asegurarme de que los planes estén bien encaminados”.

Este es su tercer cargo en la oficina de UNICEF. Durante la pandemia, se enfocó en el plan global de comunicaciones de COVID-19 de la agencia, incluidas las prioridades mensuales.

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Cai Yinan (centro) con otras pasantes en la sede de la ONU. PARA USO DE CHINA DAILY

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Antes de asumir su cargo actual, Ge trabajó para la Oficina de Programas de Emergencia de UNICEF. Sus funciones incluían monitorear la asistencia humanitaria en emergencias causadas por guerras, desastres naturales, problemas de salud pública y conflictos políticos, y brindar orientación a las oficinas de los Estados miembros.

La pasión de Ge por la ONU probablemente se despertó hace años cuando se llevó a cabo un evento de Naciones Unidas en su escuela secundaria. “No estaba familiarizada con la ONU, pero conocí a muchos amigos y realmente disfruté en todo el proceso. Incluso me entregaron un premio”.

En el primer año de universidad, viajó sola a República Checa para realizar una pasantía patrocinada por una fundación de la Unión Europea. También asistió a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2012 en Doha, Qatar. “Descubrí que quería hacer algo relacionado con asuntos públicos y trabajar en el sistema de la ONU, así que me postulé para hacer una maestría en política social en Estados Unidos”.

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Después de graduarse en la Universidad de Pensilvania, estuvo casi dos años como pasante y luego como consultora en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la sede de la ONU. En 2016, luego de completar varias entrevistas y exámenes, pasó a ser empleada oficial de UNICEF. “Trabajar aquí te permite mantener la mente abierta. Este es un proceso por el cual amplias continuamente tu forma de pensar”.

Otro miembro del personal de la ONU, Guo Lei, finalmente llegó a Shanghai en agosto después de salir de Nairobi, pasar dos días en Dubai y luego en Sri Lanka. “Nuestra oficina en Nairobi estaba cerrada debido a la pandemia, así que decidí regresar a China”, señaló. “Puede que sea imposible que todos regresen a la oficina este año”. Guo, de 29 años, trabaja como líder de proyectos en iniciativas de innovación en el Programa de Asentamientos Humanos de la ONU, cuya sede se encuentra en la capital de Kenia. El departamento de Guo se enfoca en explorar la innovación para promover el mejor desarrollo de las ciudades. “Buscamos las tecnologías de vanguardia que puedan ayudarnos a resolver los problemas urbanos de manera más eficiente”, sostuvo. “También nos enfocamos en algunas formas de innovación no tecnológica, como la innovación política e institucional”.

En 2016 y 2017, Guo trabajó en la oficina de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura en Beirut, tramitando cuestiones relacionadas con la educación y el empleo de los refugiados. “En el Líbano, básicamente nos centramos en temas relacionados con los refugiados, porque el país alberga a muchos refugiados sirios y palestinos, pero cuando estuve en África, la prioridad era el desarrollo”. Trabajar en la ONU le dio a Guo la oportunidad de viajar mucho y se describe a sí misma como una ciudadana global.

Cai Yinan, después de completar una pasantía de tres meses en el Departamento de Información Pública en la sede de la ONU en Nueva York, quiso regresar a su ciudad natal de Beijing en 2016. Cai, de 29 años, ahora trabaja para una ONG que se enfoca en el cambio climático, pero su experiencia en la ONU influyó algo en su elección de carrera. “La pasantía me dio una mejor comprensión de las organizaciones multinacionales y el trabajo que realizan, lo que me permitió aceptar un entorno laboral diversificado”, señaló, y agregó que ahora tiene reuniones frecuentes con colegas extranjeros y se ha adaptado bien a este estilo de trabajo internacional.

Cai comenzó su pasantía en la ONU en 2016, luego de obtener una maestría en comunicaciones, cultura y tecnología de la Universidad de Georgetown en Washington. “Si no sos parte del sistema de la ONU, podes sentir que estas cosas están muy lejos de vos o no son de tu incumbencia”, expresó. “Sin embargo, si estás dentro, vas a tener más empatía y una comprensión más profunda de lo que está sucediendo en todo el mundo”.

A fines del año pasado, de los 114.000 empleados que trabajaban para la ONU en todo el mundo, más de 1.300 eran chinos, informó la organización.

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