Tras la suspensión de Dilma por 180 días en su cargo, las autoridades argentinas confían "en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña".
La propia mandataria retiró anoche sus pertenencias del despacho del tercer piso del Planalto, incluidos sus libros y las fotos de su hija y sus nietos.