Pareció, durante meses, un milagro de la naturaleza y un ejemplo de amor y cuidado de una familia en Portugal. Con supuestos 31 años y 165 días, un perro de raza Rafeiro do Alentejo (o mastín portugués) llamado Bobi conmocionó a las redes sociales y a los amantes de los animales tras adjudicarse el récord como el canino más viejo de todos los tiempos.
Sin embargo, detrás de la conmovedora historia que dio la vuelta al mundo se escondía una profunda controversia que terminó con la intervención estricta de la organización Guinness World Records.
La sospecha que encendió las alarmas
La esperanza de vida promedio para la raza de Bobi ronda entre los 12 y 14 años. Para ponerlo en perspectiva, los 31 años afirmados por sus dueños equivaldrían a unos 200 años en la vida de un ser humano. Esta extraordinaria longevidad despertó la incredulidad y las advertencias de veterinarios y expertos de distintas partes del planeta.
Frente a la lluvia de dudas, Guinness decidió congelar el título de manera preventiva e iniciar una rigurosa investigación para confirmar la veracidad de la documentación aportada por la familia.
El resultado de la investigación arrojó severas inconsistencias que quebraron la credibilidad de la historia. En primer lugar, se descubrió que Bobi fue implantado con un microchip recién en el año 2022.
Por aquel entonces, la normativa portuguesa no exigía certificación ni verificación médica de la edad para las mascotas nacidas antes de 2008, por lo que la fecha oficial registrada dependía únicamente de la declaración jurada de los propios dueños.
Por otro lado, según detalló un informe de National Geographic, la evidencia fotográfica terminó por derrumbar el mito. Al comparar las imágenes aportadas de la juventud de Bobi con las fotografías tomadas poco antes de su fallecimiento en octubre de 2023, los especialistas notaron algo contundente: el animal en las imágenes antiguas lucía patas de color blanco.
El Bobi anciano, en cambio, poseía sus extremidades de un tono marrón uniforme. Científicamente, el pelaje de un perro no oscurece con la edad, sino que pierde pigmentación.
Descalificación final y regreso de récord
Ante la falta de evidencia genética e historiográfica certera, Mark McKinley, director de récords de la organización, confirmó la quita definitiva del galardón.
Tras la descalificación, el histórico récord de la mayor longevidad canina documentada volvió a quedar en manos de Bluey, una mítica hembra de pastor australiano que vivió 29 años y 5 meses entre 1910 y 1939.
En pocas palabras
- Récord de longevidad: un perro de raza mastín portugués, Bobi, fue descalificado tras afirmarse que vivió 31 años.
- Investigación y dudas: Guinness World Records inició una investigación por inconsistencias en la documentación y la esperanza de vida de la raza.
- Resultado final: la falta de evidencia certera llevó a retirar el récord a Bobi, devolviéndolo a Bluey, una perra que vivió 29 años y 5 meses.


