La vivencia personal con su papá, quien padeció cáncer durante 14 años, impulsó a la científica argentina Mikele Amondarain a desarrollar soluciones para lesiones cutáneas graves.
En una entrevista con Mario Pergolini, la especialista relató los motivos de su proyecto médico: "Tuve mi papá enfermo durante muchos años, 14 años, y lo acompañamos en todo su proceso y su enfermedad (...) él tuvo cáncer".
Amondarain explicó que las intervenciones quirúrgicas repetidas dañaron la piel de su padre hasta impedir el cierre habitual de las heridas, por lo que inventó un novedoso parche dérmico.
Terapias contra el cáncer
Graduada en Genética en la UNNOBA de Pergamino, la investigadora completó su doctorado en el Instituto Fleni con apoyo del CONICET. En esa etapa comenzó a trabajar junto a su director de tesis: "Ahí empecé con este proyecto junto a mi director de tesis Charlie, que ahora se convirtió en mi socio, que era la impresión 3D de este parche con exosomas, que este es el componente mágico para medicina regenerativa".
Las vesículas utilizadas provienen de células madre de cordón umbilical, lo que permite aprovechar propiedades biológicas curativas sin incorporar células enteras ni carga genética.
La formulación médica apunta a tratar afecciones complejas como úlceras, escaras, quemaduras, pie diabético y cuadros de extrema fragilidad dérmica como la piel de cristal. Los ensayos preclínicos comprobaron una aceleración evidente en los plazos de curación: "Lo que hemos probado es que reduce a la mitad el tiempo de cerrado y lo más mágico, lo que más loco nos pareció, fue que cierra la herida más rápido y regenera con una calidad que no existe. De hecho vuelve a crecer el pelo en la herida, algo increíble".
Tras superar las pruebas en cultivos celulares y animales pequeños, el equipo planea avanzar a especies mayores antes de iniciar los estudios en seres humanos.

