En el año 2000, una mujer llegó a Colombia, junto a su entonces esposo. Todo parecía ir bien, pero las cosas cambiarían cuando ella decidió tomar un rumbo de vida diferente al de su pareja. Lo que sucedió después cambiaría su vida para siempre y terminaría por años en el hospital.
Su esposo le arrojó ácido, sufrió 87 cirugías y pidió la eutanasia, pero una ayuda cambió su decisión
Cuando María Consuelo llegó a Bogotá, decidió quedarse en la capital para trabajar y su pareja quiso regresar a su lugar de origen, desde entonces comenzaron los problemas. Según contó ella en diversos medios, una noche su esposo llegó a la vivienda diciendo que había sufrido un robo. Llevaba un recipiente de aguardiente y, cuando ella abrió la puerta, le arrojó el líquido directamente al rostro.
No era alcohol: era ácido. La terrible sustancia le provocó quemaduras devastadoras, perdiendo gran parte de la nariz, los labios y el mentón, además de sufrir graves lesiones que comprometieron su capacidad para respirar y alimentarse.
Pasó varios años hospitalizada y comenzó un largo proceso de reconstrucción, ya que durante los siguientes 26 años fue sometida a aproximadamente 87 cirugías, pero nunca consiguió recuperar completamente su rostro. De hecho, actualmente respira con la ayuda de tubos y una máscara artesanal para proteger las zonas afectadas.
En 2017 conoció al papa Francisco durante su visita a Colombia, le contó que estaba considerando la eutanasia y, según su testimonio, él la animó a seguir luchando y le habló de la posibilidad de recibir ayuda para sus tratamientos. Pero los años pasaban y pasaban.
En septiembre de 2026, cansada por las secuelas físicas, las dificultades económicas y las operaciones que todavía necesitaba, María Consuelo expresó su deseo de acceder a la eutanasia y aunque ya contaba con autorización para el procedimiento desde hacía cuatro años, su historia dio un giro inesperado.
Una iniciativa solidaria encabezada por el abogado Juan José Castro consiguió apoyo para que pudiera acceder a nuevas cirugías reconstructivas de nariz y boca. El 6 de septiembre de 2026, ella anunció que había cambiado de decisión: ya no quería someterse a la eutanasia y prefería aprovechar la oportunidad de continuar con su recuperación para que las nuevas intervenciones pudieran mejorar su calidad de vida después de más de dos décadas de sufrimiento.
En pocas palabras
- Ataque con ácido: una mujer fue víctima de un brutal ataque por parte de su pareja, sufriendo graves secuelas.
- Lucha y esperanza: tras 87 cirugías y contemplar la eutanasia, recibió ayuda que cambió su decisión.
- Nueva oportunidad: iniciativas solidarias permitieron nuevas intervenciones reconstructivas, dándole esperanza de mejora.


