Ya no se trata de robar celulares, u otros objetos personales de los clientes de bares y restaurantes de la Peatonal Sarmiento. Actualmente, producto de la crisis económica, ha surgido una nueva modalidad de arrebato: a la gente que tiene que mendigar para sobrevivir, que viven en la calle, o los niños y niñas que son enviados por los padres a pedir limosnas o vender estampitas, ya no les alcanza con esa dádiva: ahora arrebatan comida.

La situación es penosa, y la relatan dueños de negocios gastronómicos, quienes también se ven afectados por la situación, porque no sólo pierden clientes frecuentes, sino que además no pueden captar nuevos. Esto sucede, según comentaron, porque a los turistas directamente le recomiendan en los hoteles que no concurran a la Peatonal, sino a riesgo de ser víctimas de la inseguridad.

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Robo "Piraña"

Chicos hambrientos, gente que no tiene ni para comprar pan. El hambre produce, claro está, violencia. Y ésta es la forma que ha surgido como indicadora de la situación acuciante que vive el país: el robo piraña de comida.

“Eso no lo va a comer, ¿no?”, le dice un mendigo a un cliente, mientras toma sin pedirlo un pedazo de pizza. Lo mismo sucede con las bebidas, u otros alimentos que la gente arrebata quizás, por desesperación. El cliente, enojadísimo, va a reclamar al dueño. El dueño junta bronca y va a reclamar a la municipalidad. Toda una cadena de situaciones que no tienen un responsable directo, pero por cuyas consecuencias el Estado debe responder.

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Testimonios

“En este negocio están puestos los ahorros que he juntado en mi vida, y estoy a punto de perderlo todo. Yo ya no necesito mucho. Pero de mis dos locales gastronómicos viven 24 familias”, contó Juan Rafael Carlos, el dueño del restorante NN, ubicado en Peatonal casi San Martín. “Son grupos de jóvenes que bajan de la Plaza Independencia, y ya no piden sino que le quitan la comida a los clientes, le meten la mano en su pedido, o le toman la cerveza. Esa gente después no quiere volver más”.

La misma situación contó Gustavo Sabez, encargado del café y restaurante Zitto. Contó que el tema de la mendicidad y los robos son una constante, con el reciente agravante del robo de alimentos.

Él se ha ocupado del tema personalmente, desde hace dos años. Va a la municipalidad, se reúne con los directores de seguridad, con los jefes de preventores. “Pero hasta la última reunión que tuvimos hace dos meses, nadie había hecho nada. Después mejoró algo la seguridad, pusieron más preventores, vinieron un poco más seguido los policías, pero la situación después de las 14 al mediodía y de las 23 a la noche, se complica. La Peatonal se vuelve tierra de nadie”, contó.

Resultados a medias

Los dueños de los locales de comida pidieron una reunión por esta problemática con el intendente de Capital, Rodolfo Suarez, pero fueron derivados a otros funcionarios que concurrieron al lugar y escucharon las quejas. Según comentan los comerciantes, algo cambió. Algo mejoró, pero no lo suficiente para que la gente no tenga miedo de estar sentado en las veredas de los comercios.

“Pagamos 80.000 pesos al municipio por poder poner las mesas afuera, y ni con este dinero nos cubren de la inseguridad”, manifestó el encargado de Zitto.

Qué dicen en el municipio

Raúl Levrino, el director de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Capital, habló con El Siete al respecto de este tema.

Explicó que hay distintas situaciones y por lo tanto, distintos abordajes.
En cuanto a los menores en estado de mendicidad, se aplica un protocolo entre la provincia y el municipio, y además se da aviso al OAL. En el caso de que estén regenteados por adultos, se puede actuar sancionando a los padres, o a quien los obligue a pedir limosna.

En cuanto a la solicitud de los dueños de restaurantes, el funcionario manifestó que incrementaron los controles al mediodía y a la noche y que hay custodia de policía municipal las 24 horas, además de policía turística y de inspectores comerciales.