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Perforaron 20 kilómetros de los Andes para llevar el río al desierto y convertirlo en tierras agrícolas

El proyecto Olmos desvió un río de la cordillera de los Andes hacia el desierto peruano, transformando 43.500 hectáreas en tierras agrícolas de alto valor.

El proyecto Olmos, en Perú, atravesó casi 20 kilómetros de montaña para desviar un río hacia una de las zonas más áridas de la costa. Esta obra de América del Sur permitió desarrollar miles de hectáreas agrícolas, aunque todavía enfrenta desafíos para garantizar el suministro de agua.

Durante décadas, la idea parecía demasiado ambiciosa. Se trataba de tomar agua de un río que fluye hacia el Amazonas, atravesar la cordillera de los Andes y llevarla hasta un desierto situado del otro lado de las montañas. En el norte de Perú, ese proyecto terminó convirtiéndose en una de las grandes obras de infraestructura hidráulica de Sudamérica.

El túnel de casi 20 kilómetros que llevó un río hasta un desierto de América del Sur

El lugar elegido de América del Sur fue Olmos, en la región de Lambayeque. Allí, en una extensa zona de tierras áridas, la falta de lluvias limitaba la actividad agrícola, pese a que el suelo y el clima ofrecían condiciones favorables para determinados cultivos. La solución consistió en llevar agua desde el río Huancabamba, situado en la vertiente atlántica, hasta la cuenca del Pacífico.

La idea se remonta a comienzos del siglo XX, pero las obras principales tardaron décadas en concretarse. En 2004 se otorgó la concesión para construir el sistema de trasvase. El 20 de diciembre de 2011 terminó la perforación del túnel trasandino, una infraestructura de 19,3 kilómetros que atraviesa la cordillera. Su excavación se realizó con una tuneladora de aproximadamente 320 metros de longitud y unas 1.000 toneladas de peso.

El megaproyecto de América del Sur que atraviesa los Andes

El túnel fue solo una parte del desafío. El proyecto también necesitó la presa Limón, que almacena y regula el agua del Huancabamba, además de canales, tuberías y una red de riego presurizado que distribuye el recurso por los campos.

El sistema comenzó a operar para la irrigación en 2014. Su primera fase fue diseñada para abastecer hasta 43.500 hectáreas: 5.500 correspondientes al valle antiguo de Olmos y 38.000 a nuevas tierras agrícolas. Con el tiempo, la zona incorporó cultivos como arándanos, paltas, espárragos, uvas y caña de azúcar, varios de ellos destinados a la exportación.

El cambio modificó la economía local y atrajo inversiones en agricultura, procesamiento y servicios. Pero también planteó preguntas sobre quién accede al agua y a las nuevas tierras. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado la necesidad de mejorar la participación de los distintos actores y equilibrar los intereses económicos y sociales vinculados a la cuenca.

La infraestructura tampoco está libre de problemas. En 2025, las autoridades peruanas advirtieron que la acumulación de sedimentos en la presa Limón podía comprometer el funcionamiento del trasvase. Ese mismo año, el Gobierno asumió temporalmente la operación del sistema mientras buscaba asegurar su continuidad.

En pocas palabras

  • Proyecto Olmos: Desvió un río de los Andes al desierto peruano, generando 43.500 ha agrícolas.
  • Infraestructura: Se perforó un túnel de 19,3 km para trasvasar el agua del río Huancabamba.
  • Desafíos: El megaproyecto enfrenta retos para garantizar el suministro de agua y gestionar sedimentos en la presa.
Resumen generado por Thinkindot AI

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