El grillo es perteneciente al grupo de los insectos ortópteros, que destaca por sus cantos nocturnos y sus grandes saltos con sus patas traseras. Con un tamaño pequeño, es posible escuchar su presencia fuera del jardín o dentro de la casa. Sin embargo, pese a su canto natural, es considerado molesto y señalado como una plaga surgida por una mala higiene o limpieza.
Este insecto escurridizo destaca sobre los demás por el sonido que emite llamado “grillar”. El grillo hace esto posible a través de sus alas, y lo hacen con el fin de comunicarse con los otros de su especie. Sin embargo, pese habitar en lugares comunes como en casa o el jardín, las personas señalan que su presencia no es común y deben ser erradicadas, cuando en realidad los grillos contribuyen un papel en el ecosistema.
Sin embargo, la aparición del grillo es asociada con una mala higienización del hogar. Pero una de las razones por las cuales visitan tu casa o los alrededores de algún jardín, se debe a la búsqueda de alimento o cambios en las condiciones climáticas. Aún así, eliminarlas puede significar romper con su cadena alimentaria y el desarrollo de un equilibrio natural establecido.
Si bien la mayoría se escucha dentro de casa, también cumplen varias funciones beneficiosas para el entorno natural. En su rol como descomponedores, el grillo se alimenta de hojas caídas, o restos de plantas del jardín, y de cadáveres de animales pequeños. Al consumirlas colabora con el proceso de descomposición y recicla nutrientes esenciales para la fertilidad del suelo, para un crecimiento saludable de las plantas.
También el grillo es una fuente de alimento de otros animales como aves, reptiles o anfibios, y eliminarlas puede significar romper con el equilibrio natural. En otras culturas del mundo, este insecto representa una fuente de proteínas para la alimentación humana. Lo esencial aquí, es no eliminarlas por completo, sino establecer medidas de control no letales para controlar su presencia tanto en casa como en el jardín.




