Historias

La noche en que Charly se metió en un 15 mendocino, tomó vino Giol y hasta bailó con la chica

Testimonios sobre el astro rey del rock nacional Charly García en Mendoza. Quién es la chica del Barrio Infanta que esa noche tuvo un regalo inesperado

Por Ricardo Montacuto

Era una noche de agosto de 1987 y en Mendoza el aire invernal apretaba fuerte. En las radios, las discos, sonaban el pop y el rock nacional de una primavera democrática que recién aprendía a respirar en libertad. Pronto ocurrirían dos de los recitales más famosos de Charly García (75) en Mendoza, en aquel “templo del rock” que fue Pacífico en aquellos años.

Charly García, y la eternidad de la escena de aquel 15 en la calle Martínez de Rozas.

A veces, dos mundos diferentes se encuentran de la manera más impensada. El dueño del rock, de la escena nacional, el máster de todos los maestros, el único, el del bigote bicolor, García, apareció en un cumpleaños de 15, en Mendoza. El señor que acababa de editar Clics Modernos y Piano Bar, y que había compuesto “Demoliendo Hoteles” después de un zafarrancho en un hotel mendocino años antes, aparecía en un cumple.

-¿Hay vino?- preguntó. No iba solo. Lo acompañaba Pedro Aznar.

El 15 de Fabiana

La anécdota fue compartida en radio Nihuil por la niña de aquel cumpleaños, Fabiana Colucci, hoy una mujer de 55 años. En el día del cumpleaños 75 del astro del rock, en “No Tenés Cara” abrieron los micrófonos a las anécdotas de la audiencia con Charly. Historias atesoradas que se van repitiendo por generaciones. Ustedes no lo saben, o lo intuyen. Pero es como si Messi apareciera en tu casa a jugar un picadito.

El desembarco de Charly García fue en un salón de fiestas de la calle Martínez de Rozas, donde una chica del barrio Infanta celebraba sus 15 años con el temor más clásico de la adolescencia: que la fiesta fuera un fracaso.

Fabiana Colucci llevaba un vestido con volados, mangas abullonadas y todo el protocolo que la década exigía. Había terminado la cena, los platos estaban vacíos y la pista no terminaba de encenderse.

Lo que nadie en ese salón podía sospechar era que por las calles mendocinas circulaba una van negra, vidrios oscuros, “idéntica a la camioneta de Brigada A” dijo Fabiana, recordando la anécdota. Adentro no venían Mario Baracus ni Murdock, sino la vanguardia viva del rock nacional: Charly García -en la cresta de la ola creativa de Parte de la Religión- escoltado por Pedro Aznar.

Charly tenía una conexión subterránea con el barrio: frecuentaba a una chica vecina llamada Marcela. El rumor corrió de la vereda a la puerta: "¡Afuera está Charly García!". En el salón hubo miradas de incredulidad, risas nerviosas y algún tío que pensó que era un chiste raro. Fabiana salió incrédula a la vereda. La puerta corrediza de la van se abrió y bajó él: campera de jean gastada, remera gráfica, pelo corto y revuelto como lo usaba en ese tiempo, anteojos oscuros y el inconfundible bigote bicolor recortado sobre una sonrisa pícara.

—¿Me vas a invitar a tu cumpleaños?— soltó Charly con su vozarrón característico.

En segundos, el rey del rock nacional traspasó la puerta del salón. No hubo poses de divo ni distancias protocolares. Charly entró a la fiesta, tomó de la mano a la quinceañera y bailó con ella en medio de la pista ante la mirada atónita de los invitados.

La foto con el brillo de la época. Atrás de todos los invitados, Charly García.

Sobre los manteles de tela no había champán importado ni catering de alta gama: reinaba la liturgia mendocina con botellas de vino Giol reserva y vasos con gaseosa. Charly agarró una botella de tinto, tomó un trago largo y se quedó charlando como si fuera un pariente llegado de improvisto. El fotógrafo oficial de la fiesta, atrapado en la era analógica del rollo de 36 fotos y el flash que tardaba en recargar, apenas logró disparar dos tomas, que ahora sobreviven en la era digital.

En la foto que sobrevivió al tiempo se ve el cuadro perfecto de época: Charly junta sus manos sobre la cabeza de Fabiana formando un techo protector o una bendición pagana; ella sonríe radiante con su vestido claro; alrededor se aprietan las hermanas Andrea y Roxana Ruiz, amigos del barrio y un muchacho llamado Daniel Valls, por entonces jugador de Independiente Rivadavia, entre otros pibes.

Al costado, el padre de Fabiana, rápido de reflejos y con la picardía cuyana a flor de piel, le aseguraba a los parientes mayores que él había contratado personalmente a García para el evento.

La novela de la noche tuvo su remate bien al estilo García: Marcela, la chica del barrio que él cortejaba, prefirió quedarse en la fiesta charlando con un pretendiente local que le prometía "más futuro". A Charly no le importó demasiado: se despidió entre risas y aplausos, y se marchó en la van con otra chica del grupo rumbo a la noche mendocina. Fabiana se convirtió, a partir de esa madrugada, en la chica más famosa del barrio Infanta y del colegio.

Este es el relato que hizo Fabiana Colucci en radio Nihuil, el día del cumpleaños 75 de Charly. No te lo pierdas:

Your browser doesn’t support HTML5 audio

La furia en el Club Pacífico

Esa visita a Mendoza en agosto de 1987 no fue un viaje cualquiera; fue uno de los fines de semana más caóticos en la biografía del músico. García llegaba para presentar Parte de la Religión, considerado por muchos su disco solista más perfecto y refinado. La expectativa en la provincia fue tan arrasadora que la producción debió sumar dos funciones el mismo día en el estadio del Club Deportivo Pacífico.

El clima ya venía espeso desde el viaje a Mendoza: en pleno vuelo hacia El Plumerillo, irritado por una discusión a bordo, Charly le vació un vaso de whisky doble en la cara a otro pasajero.

Al llegar a Pacífico, la combinación de problemas técnicos, fallas de sonido, un público impaciente y un operativo policial asfixiante encendieron la mecha en el segundo recital. En medio de insultos cruzados con la platea, Charly desató el escándalo que marcaría la gira: enfurecido con los silbidos y las provocaciones, se dio vuelta en el escenario y se bajó los pantalones de cara a la multitud. Hasta los tobillos. Aquella escena le valió un periplo judicial. El fiscal de aquel caso fue José Valerio, hoy juez de la Suprema Corte.

Los otros grandes hitos de Charly en Mendoza

Mendoza ha sido para Charly García un territorio de extremos: inspiración, choque con la autoridad y postales imposibles de borrar de la cultura argentina.

1983 – "Demoliendo Hoteles" en el Hotel Plaza: durante la gira presentación de Clics Modernos, alojado en el tradicional hotel frente a la Plaza Independencia (hoy Hyatt), Charly destrozó por completo su habitación. Los muebles destrozados fueron el combustible lírico que dio vida a su himno "Demoliendo hoteles", grabado al año siguiente en Piano Bar.

1987 – El escándalo de Pacífico y la previa en el aire: la caótica presentación de Parte de la religión en el Club Pacífico, precedida por el whisky arrojado a un pasajero en el avión y culminada con el músico bajándose los pantalones ante el público. Salió detenido.

2000 – El salto desde el noveno piso del Hotel Aconcagua: el 3 de marzo de 2000, tras una noche de recitales junto a Mercedes Sosa y Nito Mestre que terminó en incidentes en el pub céntrico La Reserva y una citación judicial, Charly llevó el límite humano a otra dimensión. Desde la ventana de su habitación en el piso 9 del Hotel Aconcagua, calculó el viento arrojando elementos al vacío, y se lanzó desde 18 metros de altura hacia la piscina del hotel. Cayó limpio en el agua, nadó hasta el borde y salió ileso. Un camarógrafo de Canal 7 -Daniel Raquela- alcanzó a tomar la escena inmortal.

En pocas palabras

  • Charly García: el músico apareció inesperadamente en un cumpleaños de 15 en Mendoza en 1987, incluso bailó con la quinceañera.
  • Anécdota principal: el cantante, acompañado por Pedro Aznar, pidió vino y se integró a la celebración de Fabiana Colucci, quien recordó el evento en Radio Nihuil.
  • Contexto adicional: la visita de García a Mendoza incluyó un incidente en el Club Pacífico y otros hitos memorables en la provincia.
Resumen generado por Thinkindot AI

MÁS LEÍDAS