La plaza Independencia es un lugar donde convergen distintas actividades, tribus urbanas, personas que duermen y viven en este espacio, turistas, quienes apenas la atraviesan sin mirar, artesanos, vendedores de café, creyentes que quieren contagiar su fe. Lo que nunca nadie pensó es que sería también una sala de parto y que un policía sería el protagonista.
Se trata de Jonathan Raiano, de 34 años, un efectivo que se encontraba cumpliendo servicios extraordinarios en la plaza y le tocó ser quien ayudó a Cecilia -la mujer que dio a luz- y a su bebé Neitan para que ambos tuvieran esta anécdota para contar toda la vida.
Todo salió bien, pero para esto debieron intervenir muchas personas, entre ellos dos preventores -Agustín Félix y Julieta Gómez- y otros transeúntes que se ofrecieron a ayudar.
Jonathan dialogó con Diario UNO y contó cómo fue vivir esta experiencia que nunca se imaginó que debería transitar en su carrera.
Una sala de parto en plena plaza Independencia
La situación comenzó alrededor del mediodía del martes, cuando Raiano fue alertado por una persona que pasaba por la plaza Independencia acerca de una mujer con un embarazo avanzado que se encontraba pidiendo ayuda.
Al acercarse, encontró a Cecilia (37) sosteniéndose de uno de los pilares del paseo público, visiblemente dolorida. "Tenía mucho pudor, no quería que la ayudáramos, pero me di cuenta de que el parto era inminente”, contó el policía, quien fue asistido por dos preventores.
Sin conocimientos médicos avanzados pero con cierta preparación para emergencias, Jonathan tomó el control. Mientras hablaba con el 911 y el Servicio de Emergencias Coordinado (SEC), observó que la mujer rompía bolsa.
En pocos minutos, el lugar se transformó: con tablones de los feriantes improvisaron una camilla y una especie de sala de parto, y utilizaron camperas para dar privacidad a la mujer.
Solidaridad para acompañar a la mujer que dio a luz
Raiano destacó la coordinación entre todos los presentes. "Pensaba en el cordón umbilical, que no se enredara, y por suerte no pasó. Todo ocurrió en armonía”, expresó.
El nacimiento de Neithan fue rápido y sin complicaciones. Madre e hijo fueron luego derivados al hospital Paroissien, donde recibieron atención médica.
“Entre que comenzó el trabajo de parto y llegó la ambulancia pasaron unos 20 minutos, pero yo perdí la noción del tiempo. Solo estaba concentrado en lo que pasaba”, relató el policía.
Aunque muchos lo señalaron como héroe, él se define simplemente como alguien que hizo lo que debía: “No soy un héroe. Fue todo muy natural. Creo que en estas situaciones hay algo instintivo que se activa”.
Una experiencia inolvidable para el policía
La imagen de un bebé naciendo en el corazón de la Ciudad de Mendoza quedará grabada tanto en los testigos como en la memoria del policía. “Me cayó la ficha como una hora y media después: ayudé a nacer a un niño”, dijo todavía emocionado.
Aunque no volvió a tener noticias de Cecilia ni de Neithan, confía en que ambos están bien por la atención recibida. Para Raiano, fue una experiencia inolvidable que, aunque nunca imaginó vivir, lo marcó para siempre. "No sé si me va a volver a pasar, pero estoy seguro de que no lo voy a olvidar”, expresó este policía de Mendoza.




